La Virgen del Rosario fue portada en andas desde el interior de la iglesia de Santa María hasta el atrio, para presidir la bienvenida al mes de mayo. La patrona de Alcázar de San Juan y alcaldesa perpetua estrenaba bastón de mando, obsequio del Ayuntamiento de la localidad y que fue entregado a la Hermandad de la Virgen por el alcalde alcazareño, Diego Ortega.
Mayo es el mes de las flores y la belleza, cuando la primavera se encuentra en su plenitud, reverdecen los campos y los animales se preparan para el cortejo y el apareamiento. Una época en la que los hombres y mujeres más primitivos celebraban distintos rituales para dar la bienvenida a la estación primaveral y pedir a los dioses que mandaran buenas cosechas y reinara la abundancia. La fecundidad, la abundancia, la belleza y el amor son conceptos estrechamente ligados con Los Mayos. Así lo explicaron los integrantes de la Camerata Cervantina, pregoneros este año, para situar el origen de esta tradición que, al cristianizarse, se cubrió de tintes religiosos y empezaron a cantarse Los Mayos a la Virgen; además de a las mozas para rondarlas. Tras esta breve introducción, realizaron un recorrido musical por las diferentes formas de interpretarlos, desde la seguidilla y la rondeña, pasando por los fandangos y las jotas; eso sí, adaptadas al estilo propio de la Camerata Cervantina.
El numeroso público presente en el atrio de la iglesia de Santa María aplaudió a los pregoneros, cantó con ellos y sonrieron con las letras de alguno de los temas que interpretaron para ilustrar musicalmente el Mayo. «En Alcázar decimos ¡qué pena!; hermosas, bacines y ‘anca’ la Pepa».
Una vez pedida licencia a la Virgen del Rosario, diferentes asociaciones musicales de la localidad, como la Banda Joven, la Asociación de Coros y Danzas y alguna rondalla, cantaron también los primeros Mayos en la noche del 30 de abril.




































































