
Bajo palio, el Santísimo Sacramento avanza por la nave central de la Parroquia entre una nube de incienso. Aparecen en primer plano dos acólitos, uno ceroferario que porta farol con cera roja y otro turiferario portanto el incensario. Ambos aparecen ataviados con dalmáticas decoradas con simbología eucarística como son las espigas y los racimos de uvas junto con un Ave María. Se alza también entre la atmósfera de incienso la cruz parroquial revestida con enagüillas blancas, color propio de la solemnidad. Al fondo, sola, la Patrona, en su retablo a oscuras con la única iluminación de la luz del día.




































































