


La tarde del sábado, preparatoria del solsticio, se inició con la recreación de una molienda tradicional en el cerro de San Antón, tal y como se hacía en siglos pasados. Uno de los cuatro molinos del siglo XIX que presiden esta loma fue restaurado con su maquinaria original que, cada año, en diferentes momentos del año, se pone en funcionamiento. Así sucedió en la tarde-noche del solsticio, a pesar de que no hizo demasiado viento y a las astas enteladas les costaba girar. Un molinero recreó la molienda y explicó a los visitantes cómo se realizaba y cuál es el funcionamiento de un molino.
Disfrutando de esta molienda estuvieron el primer teniente de Alcalde, Gonzalo Redondo, y los concejales de cultura y de turismo, Mariano Cuartero y Rosa Idalia Cruz que resaltaron la importancia de dar a conocer las tradiciones manchegas, especialmente dando vida a un molino, uno de los más significativos emblemas de La Mancha. “Es importante conocer de dónde venimos para seguir avanzando en el futuro”, subrayó Cuartero.
Una molienda que fue un elemento más de la magia de la celebración laica para dar la bienvenida al verano. Al anochecer, cuando el cielo se tiñó de rojos y morados y oscureció la amplia llanura que puede contemplarse desde lo alto del cerro, dos ninfas entregaron unos colgantes con el símbolo solar a los numerosos visitantes que se acercaron para disfrutar del concierto del solsticio. Una noche mágica que no podía contar con mejor escenario que el Auditorio habilitado en el hueco de una cantera de piedra.
Nacho Mañó, Juan Luis Giménez y Lydia Rodríguez, alabaron el paraje que calificaron de “inspirador y con muy buena acústica”. Su intención era la de compartir con el público la magia del momento, con un repertorio muy conocido de sus temas más clásicos y canciones de cine, abiertos a peticiones. Su actuación arrancó con muy buenas vibraciones pero el calor hizo que la cantante sufriera un mareo y, tras un pequeño receso, intentó terminar el concierto, sentada en un taburete, para no decepcionar a un público que recibió con calor y arropó al grupo. Aun así, la actuación duró poco más de una hora y ‘Presuntos Implicados’ se dejó muchos temas en el tintero, lo que no quitó para que un entregado público los despidiera con aplausos.
Probablemente no habrá ocasión de volver a tenerlos en Alcázar en mucho tiempo ya que el grupo ha anunciado su retirada en 2015, “el maltrato que ha sufrido la música en los últimos años, con el IVA cultural, la falta de espacio en televisiones y programas radiofónicos, los recortes que han hecho que los Ayuntamientos no puedan invertir en cultura y la quiebra de las discográficas, entre otras cosas, ha pasado factura a ‘Presuntos Implicados’ y sentimos que ahora mismo no tenemos un lugar en el panorama musical español. Esperaremos mejores tiempos”, comentó Nacho Maño que supo conectar con el público alcazareño a través de un breve repertorio de chistes malos, echando un cable a su compañera.
No obstante, la voz de Lydia y la música en acústico no defraudó, aunque a sus fans les supo a poco.








































































