


Recesvinto Casero tuvo su primer contacto con el baile y la música siendo muy niño, en el quiosco de la música que por entonces había en la Plaza de España de Alcázar. Allí conoció a su maestra, ‘La Sierva’, que bailaba la rondeña como nadie y le enseñó a encontrar sus propios pasos. A partir de entonces, su interés por el folklore no decayó y su contribución en este campo ha sido muy importante para la localidad; al igual que a través de sus dibujos y poemas, representativos del pueblo y la cultura manchega.
El Ateneo, que cada año rinde homenaje a algún alcazareño o alcazareña ilustre, tuvo muy claro que Recesvinto, a sus 83 años de edad –lo único de lo que se arrepiente- merecía este acto. Más aún cuando, además, es uno de los socios fundadores de esta asociación cultural.
Por el contrario, el homenajeado resaltó que “quizá este homenaje es demasiado para alguien como yo que lo único que he hecho es lo que me ha gustado, trabajar por Alcázar”.
La alcaldesa de la localidad, Rosa Melchor, destacó el “carácter renacentista” de Recesvinto Casero y agradeció todas sus aportaciones y haber llevado el nombre de Alcázar allá por donde ha ido. “Nadie merece más honor que quien está orgulloso de su tierra”.
Durante el homenaje, personas próximas a Recesvinto a lo largo de su trayectoria, como Mari Monreal o Pilar Maldonado, recordaron algunos de los momentos compartidos con él. El acto concluyó con la lectura de algunos de sus poemas.





































































