Desde el PP creen que la decisión de cambiar el nombre de algunas calles de la localidad, como son Bonifacio Romero, José María Aparicio y el parque de Eugenio Molina (tres alcaldes franquistas) que ahora pasarán a llamarse calle Alegría, parque Picasso y calle Fraternidad, responden a una “interpretación errónea” de la Ley de Memoria Histórica. Consideran que estos alcaldes “no han cometido más delito que ser hijos de una época” y que “nunca se alzaron en armas o sometieron a sus vecinos a represión. Lo único que hicieron fue trabajar por Alcázar”. Diego Ortega se refirió a la disposición final 2ª del Artículo 15 de la mencionada Ley que se refiere a la “retirada de símbolos que enaltezcan el levantamiento militar, apoyen la represión o la sublevación militar”. Algo que, “en ningún caso”, consideran que ocurra con estas calles.
Otras de las calles que cambiarán el nombre son Álvarez Guerra, por Concordia, Hermanos Galera por calle La Feria y García Morato por Solidaridad.
Aparte de esto, desde el PP critican que “no se haya consultado” a los vecinos que viven en estas calles, ni se les haya informado de los cambios. Proponen al equipo de Gobierno que realice una consulta popular, “que fue la estrella de sus discursos durante la pasada legislatura”.
Por último, Ortega señaló que el cambio de nombre de las calles “supondrá un gasto para los vecinos”, al tener que cambiar la dirección en los documentos oficiales como el DNI, el Pasaporte, carnet de conducir, las escrituras de propiedad, etc. Señaló que, por persona, cambiar la dirección en el Documento Nacional de Identidad supone un coste de 36 euros y un cambio en las escrituras alcanza los 80 euros. “Una familia con dos hijos tendrá que pagar en torno a los 146 euros por este cambio”. Por este motivo sugieren también al equipo de Gobierno que “se hagan cargo de los costes”.
Ortega concluyó diciendo que “el tripartito de extrema izquierda va a tomar una medida que alentará la división entre los vecinos, resucitando polémicas que ya deberían estar olvidadas, para reescribir la historia con intereses ideológicos revanchistas”.






































































