La Plaza de España volvió a ser el emplazamiento más concurrido, tanto por el número de pintores que eligieron este lugar para plantar sus lienzos, como por la gente que estaba interesándose por ellos. Pero por otros muchas localizaciones, podían verse artistas intentando plasmar su originalidad en este certamen arraigado ya en el calendario cultural.
De norte a sur, de este a oeste de España e incluso desde distintos puntos de Europa llegaron pintores y aficionados a Alcázar de San Juan para participar en este certamen. La Plaza de España, la zona de Santa María, la de San Francisco, Santa Quiteria, la Trinidad, la Castelar o el entorno de la Casa del Turismo y Aguas, fueron algunos de los emplazamientos que pintaron en sus obras con distintos estilos y técnicas, reflejando lo que tenían a su alrededor o lo que circulaba por sus cabezas. Otros prefirieron huir de los sitios clásicos para elegir rincones desconocidos por el gran público, como patios interiores o esquinas poco frecuentadas en ocasiones como éstas.
El conjunto resultante fue una ruta de arte seguida por los interesados en ver el resultado y por otras personas que aprovechan para pasear y disfrutar del Alcázar de San Juan de noche con esta alternativa. Todas las obras fueron expuestas en el Museo Municipal, en el que empresarios e instituciones pudieron reservar las obras que quieren adquirir en propiedad, una vez que, como en años anteriores, hayan sido expuestas al público.
Como es habitual desde hace unos años, previo a este Certamen, se desarrolló el de Pintura infantil «José Luis Samper», en el que los niños intentan dar su visión sobre La Mancha en general y Alcázar de San Juan en particular.





































































