Son muchos los quintanareños y quintanareñas que durante estos días de fiesta muestran su fervor y devoción a su patrona, la Virgen de la Piedad, a la que admiran y adoran en los diversos actos que se organizan en su honor.
Así, desde primera hora de la mañana, resonaban las Alegres dianas interpretadas por la Banda Sinfónica Municipal de Quintanar de la Orden, dirigida por Sebastián Heras. En esos momentos el pueblo despierta sabiendo que es el día de su patrona, uno de los días más importantes para los quintanareños.
Otro de los grandes protagonistas de la jornada es el Mayordomo Mayor que tiene el honor de presidir la fiesta de la patrona. En esta ocasión, el quintanareño Manuel Añover, fue el privilegiado que pudo disfrutar de este día bajo la protección de la Virgen. Añover, pudo dirigirse a sus paisanos antes de comenzar la Solemne Función en honor a la patrona. Para él, tal y como explicó, ser Mayordomo y trabajar para la Virgen de la Piedad y el Cristo de Gracia es todo un honor. Manuel Añover, emocionado, tuvo palabras de agradecimiento para familiares y amigos y animó al resto de quintanareños y quintanareñas a formar parte de la Mayordomía.
La Eucaristía, celebrada en un abarrotado Templo Parroquial, estuvo presidida por D. Juan Ignacio López Serrano, vicario parroquial de Quintanar y estuvo amenizada por la Coral San Cosme y San Damián.
La Reina y Damas de la Fiestas acompañadas del alcalde, Juan Carlos Navalón y el resto de la Corporación Municipal también estuvieron presentes en el acto junto con la Mayordomía de la Virgen.
Ya por la tarde, y como es habitual cada año, la Virgen es trasladada desde la Parroquia hasta la Plaza de la Constitución donde tuvo lugar la Ofrenda Floral en su honor. Desde los más pequeños, algunos ataviados con trajes regionales, hasta los más mayores quisieron pasar por la Plaza a llevar las flores a su patrona como muestra de la devoción que le tienen.
Posteriormente, y como colofón a los actos religiosos de la jornada se celebró la Magna Procesión donde la imagen fue acompañada por las autoridades civiles y religiosas y cientos de vecinos y vecinas recorriendo las calles quintanareñas al compás de las notas musicales de la Banda Sinfónica Municipal y que concluyó con un Castillo de Fuegos Artificiales en la Plaza de la Constitución antes de que la imagen entrara de nuevo en su Ermita.



































































