De llevarse a cabo el almacenamiento de residuos nucleares sobre la cuenca del río Záncara, y la posibilidad de contaminación radiactiva que es imposible de eliminar de las aguas subterráneas que desembocan en el acuífero 23 y término de Alcázar de San Juan, se pondría en grave peligro la agricultura ecológica y denominaciones de origen del vino, queso, etc…, y a los «ojos del mundo», la producción agraria manchega se convertiría en comida basura, como ya ha ocurrido en una región francesa.





































































