Aunque sólo hay dos premios, el que otorga el Ayuntamiento, dotado con 6.000 euros y la Diputación provincial con 4.000, este año se han repartido tres, puesto que en el primer caso ha sido ex-aequo para José María Albareda Ortiz de Cuenca con «La mirada del olvido» y para Salvador Samper de Alcázar de San Juan con «Luché contra la ley, y la ley ganó». El de la institución provincial ha correspondido a Cristina Megía de Valdepeñas (Ciudad Real) con una obra sin título.
Junto a las tres obras ganadoras, se pueden contemplar cuadros de otros autores que se han presentado a este prestigioso certamen internacional, treinta y ocho obras más que componen una exposición que puede visitarse hasta el 27 de septiembre en el Museo Municipal. En este lugar se entregaron los premios a los ganadores, previo a la inauguración de la muestra y a la presentación oficial de la Feria 2015.
La sensación de la alcaldesa, Rosa Melchor «es que el jurado lo ha debido pasar mal porque el nivel es alto y deben hacer tenido dificultades para la preselección y la selección». A todos los participantes, al jurado y al Patronato les dio la enhorabuena por contribuir en hacer que este certamen atraiga cada vez a más público y de más lejos, puesto que ha acudido gente de otros países y «eso da nivel a la muestra». Respecto a la que la obra de Salvador Samper sea fácilmente identificable, Melchor subrayó que es una «buena noticia para Alcázar, porque en todas las disciplinas artísticas lo más complicado es llegar a ser identificado el artista sin decir su nombre y eso cuesta, algunas personas no lo consiguen en toda la vida o le cuesta tiempo y en el caso de Salva lo ha conseguido con rapidez».
La Diputación colaborará este año en diez certámenes, que permiten «engrandecer más la colección de la institución», en palabras del diputado Dionisio Vicente, que se mostró «contento por haber comenzado en este de Alcázar» y haber venido el día en el que el jurado decidió las obras ganadoras, porque le ayudó a comprender la importancia del certamen y de las obras presentadas, así como la complejidad de ir reduciendo las obras que iban pasando las diferentes cribas, «porque el volumen y su calidad eran muy importantes».
ARTISTAS
José María Albareda ha titulado su obra ganadora «La mirada del olvido» y en ella quiere reflejar la mirada de su abuela. Cuando empezó a pintar este cuadro, con la foto en la mano su intención no era otra que «transmitir esa mirada potente, que llega y que sale» y lo quiso hacer sin usar color para que todo quedara en la mirada y no se perdiera «su intensidad y su importancia».
A pesar de la tecnología de hoy en día, Albareda utiliza técnicas basadas en la pintura con acrílico manchando para después acabar en óleo y trabaja con espátula, sin utilizar pincel, porque quiere que sea la pintura la protagonista.
Por su parte Salvador Samper se mostró ilusionado por conseguir ser profeta en su tierra. Ya ganó el Certamen de Jóvenes Artistas y su ilusión era que le seleccionaran en el Certamen Internacional e incluso ganarlo, un sueño que este año se ha hecho realidad.
Samper intenta darle un mensaje a sus obras, no sólo pretende que tengan una función estética. «Luché contra la ley y la ley ganó» es el nombre de la obra con la que ha ganado. «No es título derrotista, sino optimista», ya que Don Quijote luchaba contra la cordura y siempre perdía, «pero era aventurero y luchaba por conseguir sus metas e ilusiones».
En cuanto a su técnica, tiene una pintura identificable aunque se aprecia una evolución, puesto que dice jugar mucho con el color e intenta que haya armonía. Para Salvador Samper es tan importante el mensaje como la estética y en cuanto a la división en cuadrículas que suele hacer en sus obras, dice que «no sabe porque lo hace así, me tendrían que estudiar», aunque cada una de esas partes son «como pequeños recuerdos y me siento a gusto así».
El premio de la Diputación ha sido Cristina Megía, que ha optado por no ponerle nombre a su obra, puesto que considera que «si los títulos no aportan más, no son necesarios y pueden condicionar a pensar algo más». Su corriente es el realismo y la figuración, aunque no el hiperrealismo, «porque me interesa jugar con la abstracción con el cambio de planos, composiciones con el color, con los cortes…, son abstracciones que me ayudan a componer un cuadro que no se limita a copiar una realidad, sino crear una paralela».
En este caso, le inspiraba la idea de componer una imagen equilibrada y que permitiera perderse en la sutileza de cómo está hecha cada cosa manualmente, «una rebeldía hoy en día porque se apuesta sólo por el concepto», pero lo que pretende es que además de esa individualidad que se ve a primera vista, se pueda observar la parte figurativa y pictórica, sin desdeñar la calidad técnica.
ACTA DEL JURADO






































































