José Luis Carrasco con la trompeta, Cereal Montealegre con el clarinete, Roberto Bravo al teclado y la guitarra eléctrica, y Luis Ortiz con el saxofón han sido los encargados de poner el ambiente y llenar de música la carpa del conocido como ‘Baile del Vermut’.
“Nos gusta que haya más gente para disfrutar de ellos”, reconoce Alberto, que continúa: “A nuestro entender, lo más lógico sería agrupar toda la Feria en una misma zona para evitar que haya gente en diferentes zonas de Alcázar, en los multicines, en la piscina; no agrupas a toda la gente y no se disfruta igual, como puede pasar en otras ferias como la de Córdoba o la de Málaga que tienen un recinto ferial y está todo el mundo participando de la fiesta”.
“Lo importante para nosotros es que la gente esté cómoda y se cree el ambiente propio del día gordo de la Feria”, admite Luis Ortiz, saxofonista y colaborador ocasional con la banda, y así ha sido ya que ni la lluvia que se producía a media tarde ha hecho que, tras el descanso, una plaza abarrotada de un público entregado bailara y cantara al son del himno de Alcázar de San Juan.
Este año se ha producido un nuevo cambio de ubicación, de la piscina municipal a la Plaza de España y el modelo de carpa ha sido, en esta ocasión abierta y con el escenario situado más lejos del público. “El día que actúa Daikiri la gente siempre responde mejor» en el Baile del Vermut, recuerda Elisa, presente en la carpa y como dice la canción más representativa de Alcázar de San Juan, «ha sido un maravilloso día, un paraje sin igual».





































































