Con una temperatura más primaveral que otoñal salía a la calle desde Santa María La Mayor, la Virgen del Rosario. Ataviada con uno de sus mayores tesoros, el manto blanco roto, al que denominan «el manto bueno», la también llamada «Reina de Alcázar» hizo su recorrido procesional, en primer lugar por las calles de su barrio, para después encaminarse por la zona de San Francisco hasta llegar a la Castelar y regresar de nuevo a su templo. El paso, repleto de las flores blancas que el día anterior le regaló el pueblo de Alcázar en general, dejaban este año espacio también para racimos naturales de uvas, ya que estas son las fiestas patronales y de la vendimia.
Por el camino, fue recogiendo las peticiones de tantos y tantos devotos que le piden por tantos problemas individuales y colectivos de la sociedad actual. También las oraciones de niños y adultos que ven en la Virgen el camino para llegar a Dios. En este sentido ha ido dirigido el mensaje que este año ha lanzado el sacerdote alcazareño, canónigo de la Catedral de Huelva y párroco en la Sierra de Aracena, Longinos Abengózar, que volvió a protagonizar los minutos más emotivos en torno a María Santísima del Rosario Coronada.
La Asociación Banda de Música de Alcázar puso la nota musical en la procesión, en la que además iban miembros de la Asociación de Coros y Danzas ataviados con el traje manchego de gala. Representantes de todas las iglesias alcazareñas y las autoridades municipales con el primer teniente de alcalde, Gonzalo Redondo, al frente ante la indisposición de la alcaldesa por cuestiones de salud, encabezaban un cortejo en el que los fieles portaron sus velas y las hermandades acompañaron a la directiva de la Archicofradía de la Virgen del Rosario.
La procesión duró alrededor de dos horas que finalizaron con la entrada de la patrona y alcaldesa perpetua en Santa María mientras, tal y como se hace tradicionalmente, la Banda le interpretaba y los fieles cantaban la marcha «Encarnación Coronada» de Abel Moreno. Momento de emoción que se crece cuando surgen espontáneamente los «Viva la Virgen del Rosario» o «Rosario guapa».
Entre tanto el párroco, Javier Quevedo invitó a rezarle la Salve a la Virgen para dar paso a Longinos Abengózar, que este año centró su intervención en alabar a la Madre de Dios para llegar al Creador a través de ella. Por eso animó a todos los alcazareños ausentes, así como a los presentes, a encomendarse a la Virgen del Rosario y a hacerla presente allá donde cada uno esté. Recordando las palabras de su madre, el sacerdote dijo que cada noche al acostarse hay que pedirle a la Virgen ojos nuevos, para poder ver con una percepción distinta al que no se ha comportado adecuadamente contigo.
Los múltiples «Viva la Virgen del Rosario», «Viva la Madre de Dios» o «Rosario guapa» pusieron el punto final al acto principal de las fiestas patronales y de la vendimia 2015. En el programa de actos aún quedan algunos cultos por realizar como la Función de Sargentos el 7 de octubre, día de la Virgen del Rosario, a las 20.30 horas en Santa María con Ernesto Antonio Villegas Román, vicario parroquial de Santa María como predicador, o la Octava de la Santísima Virgen que será el domingo 11. Este día se hará una Función solemne que predicará Javier Quevedo.





































































