


En la octava de la ceremonia que tuviera lugar en Roma, se ha congregado un elevado número de fieles devotos a la nueva Santa en la Iglesia de Santa María donde se podía contemplar una obra del ya fallecido pintor local Ariel Ropero en el que aparece Santa María de la Purísima sobre la ciudad de Alcázar.
Ha oficiado la eucaristía el párroco Don Javier Quevedo en compañía de otros párrocos y religiosos de la ciudad, quien ha ensalzado la figura y semblante evangélico de la Santa María de la Purísima, basándolo en la importancia que tiene la familia para la transmisión de la fe.
Con antelación a la Liturgia de la Palabra, se ha realizado una procesión con una reliquia de Santa María de la Purísima, depositándola en un lugar privilegiado del presbiterio para la veneración pública durante la ceremonia.
De esta forma, la Comunidad religiosa de la Compañía de la Cruz, junto a los devotos y benefactores de la misma, han querido mostrar su agradecimiento y gratitud por la última fundación de Santa María de la Purísima que fue en Alcázar de San Juan, quien estuvo en la localidad en dos ocasiones antes de su fallecimiento.





































































