Esta medida que se volverá a repetir en más ocasiones a lo largo del año da visibilidad al compromiso de clubes, jugadores y aficionados con el juego limpio, en un espacio como el deportivo en el que la infancia y la juventud busca sus modelos de referencia en el comportamiento y las relaciones con su entorno. En esta ocasión además de la pancarta con la que los jugadores saltaron al campo se repartieron octavillas entre los asistentes a las competiciones en las que a través de un decálogo de buenas prácticas se recomendaba a los aficionados un comportamiento respetuoso y ejemplarizante para los más jóvenes
Desde el Patronato Municipal de Deportes se pretende que las competiciones se conviertan en ejemplo de comportamiento y compañerismo para que la actividad deportiva sea percibida como ejemplo para las familias y en una alternativa de ocio saludable para la juventud haciendo que afición y respeto por el adversario sean una misma cosa no sólo en el deporte sino en cualquier faceta de la vida.
































































