‘Madama Butterfly’ es una triste historia de amor entre la joven japonesa Cio Cio San y el oficial americano Pinkerton, durante la II Guerra Mundial. “Para él es una más y la utiliza durante un tiempo, hasta que tiene de marcharse, sin embargo, para Cio Cio San, Pinkerton se convierte en toda su vida”, explica el tenor que da vida al protagonista, el ucraniano Oleg Zlakoman. Una historia que, en nuestra época, sigue siendo reconocible, lo que hace que esta “ópera grandiosa” de Puccini tenga tan buena acogida. “La ópera es teatro y música y habla de sentimientos, por eso es atemporal y puede conmover al espectador. ‘Madame Butterfly’ es una gran ópera y una de las mejores para un oído virgen que nunca ha escuchado ninguna”, apunta el tenor que se siente muy cómodo en su papel de Pinkerton, en especial con las partes más dramáticas, “aunque su actitud es totalmente incorrecta”.
La ópera se está desprendiendo, en los últimos años, de sus tintes elitistas, algo que Concerlírica, la productora que la lleva a escena, se propuso hace veinte años, acercar este género a todas las ciudades de España y a todo tipo de público. “Esto nos beneficia a todos”, apunta Zlakoman, que considera que es una buena forma de “asegurarnos trabajo en estos tiempos tan difíciles” y de “acercar la ópera a gente que, de otro modo, nunca hubiera disfrutado de ella”.
El Auditorio Municipal de Alcázar se convertirá hoy en un pequeño rincón de Nagasaki, con una producción muy cuidada, tanto en el vestuario como en la escenografía, para revivir la historia de ‘Madama Butterfly’, a través de artistas internacionales como Zlakoman o Rodica Picirenau, la soprano que da vida a Cio Cio San. Porque, nunca es tarde para aficionarse a la ópera.





































































