Ortega quiso resaltar que “no se trata exclusivamente de una tradición religiosa” y señaló que el Voto a la Inmaculada “es una tradición social con fuerte arraigo en la localidad”. Recordó que su origen data del siglo XV y que sólo fue interrumpida en un breve período histórico, rescatándose después en el año 1.954, fecha desde la que “todos los alcaldes de Alcázar, independientemente de su ideología política o creencias religiosas, han mantenido”.
El Grupo Municipal Popular considera que este Voto “va más allá de lo religioso” y que “romper con esta tradición, vuelve a crear una fractura en la sociedad alcazareña”. Consideran que con esta decisión “Rosa Melchor no está siendo la alcaldesa de todos los alcazareños” y que se ha tomado “por revanchismo, desde el sectarismo y los intereses partidistas”, como aseguró que se hizo con el cambio del nombre de algunas calles. “Melchor no ha sido coherente con su cargo, porque la representación institucional del Ayuntamiento deber prevalecer sobre cualquier tipo de intereses”. Señaló que en su período como alcalde “asistimos y participamos en actos de todas las confesiones religiosas en los que se nos reclamaron” y que esta actitud “es la obligación de un buen gobernante, que gobierna para todos, sin excepción y sin discriminaciones”.
En cuanto a los argumentos esgrimidos por la primera edil, haciendo referencia a la “aconfesionalidad del Estado”, Ortega volvió a señalar que el Voto “es una de esas tradiciones alcazareñas que Melchor se comprometió a respetar. Las tradiciones no son incompatibles con la aconfesionalidad”. Para evidenciarlo mencionó dos fiestas de origen religioso, que “nadie cuestiona”, como la Navidad o la Semana Santa. Por otra parte, también mencionó que en la Constitución española se habla del “mantenimiento de las relaciones con la Iglesia Católica y otras confesiones”.
Por último mencionó que igual que se colocó la bandera multicolor en el balcón principal del Ayuntamiento –símbolo del respeto a las diferentes opciones sexuales- “se podría haber actuado de la misma forma renovando la tradición del Voto. Lo contrario es sectarismo, discriminación y gobernar para unos pocos”.





































































