El cerramiento de la ermita se hizo hace apenas un año. La Hermandad decidió sustituir el vallado que tenía anteriormente por otro de mayor seguridad para evitar que «nos siguieran quitando pinos o entrando a pintar la ermita como nos pasaba antes». Sin embargo, en la mañana del sábado uno de los miembros de la hermandad, que paseaba con su perro por la zona, vio el aspecto que presentaba la portada y avisó al presidente, que se personó en el lugar junto al vicepresidente para comprobar que «la puerta estaba abierta y que le habían dado aposta. La han doblado y fastidiado. No sabemos quién ha sido, pero hemos hecho la denuncia pertinente», ha asegurado Murat.
La Hermandad de San Cristóbal ha mostrado su malestar por los destrozos ocasionados y los gastos extraordinarios que ello les va a conllevar. Su presidente ha pedido «respeto» y que «si no les gusta a la gente esas cosas por lo menos que las respete, porque es algo que estamos haciendo para bien del pueblo».
Pedro Murat ha explicado que «se ven rodadas del vehículo que se empotró de haber pasado un poco y después haber salido» y ha añadido que «no hemos echado nada en falta, pero sí que han causado importantes destrozos».
Esta no es la primera vez que la ermita sufre los efectos de los vándalos, ya que hace un año «forzaron la puerta principal y rompieron los cristales de la ermita creyendo que había dinero allí de los cepillos», ha concluido Murat.





































































