«Miss bollera guarrera. Una, dos y tres haces la tijereta (…) en esta quinta señores, en esta quinta señores nos dejamos a la más fea que es nuestra amiga Andrea que a nadie se la menea. Y los quintos le decimos, y los quintos le decimos con mucha serenidad: aféitate el bigote y comete ya un cipote».
Es verdaderamente sorprendente que sucesos tan alarmantes reciban un tratamiento de total pasividad por parte de instituciones políticas, jurídicas y educativas, o que simplemente la ciudadanía las normalice, porque tienen que ver con la “tradición” o la “cultura popular” de un lugar, cuando sabemos sobradamente que se trata de un supuesto delito. Es por eso que un grupo de mujeres de esta localidad ha denunciado estas prácticas significativamente reprobables.
Por este motivo, exigimos responsabilidad civil e institucional, para que nuestros y nuestras jóvenes, no tengan que anhelar una educación basada en el respeto y en la responsabilidad para con la ciudadanía. Insistimos en la importancia de erradicar este tipo de conductas, que generación tras generación, han sido toleradas socialmente y no censuradas por ningún órgano competente. Queremos luchar por un futuro saludable, que no dañe, no perjudique, no maltrate y no atente contra los derechos fundamentales de los seres humanos. En definitiva, ningún festejo o celebración, debiera estar reñido con el respeto a la dignidad de cualquier persona, grupo o colectivo.
Desde aquí apoyamos la iniciativa y la decisión de estas mujeres anónimas y vecinas de la localidad de Orgaz, que aún, en el siglo XXI, se ven obligadas a gritar “RESPETO” a sus propios vecinos.





































































