Estas convocatorias son seguidas por personas interesadas tanto de la propia ciudad como de fuera, que desean conocer mejor estos parajes, un sistema de humedales muy singulares, cuya historia geológica es relativamente reciente, sólo tienen 9 millones de años.
Se entiende que son unas lagunas jóvenes porque 9 millones de años son pocos si se comparan con los más de 100 millones de años que se le atribuyen, por ejemplo, a las lagunas de Ruidera. El ciclo geológico de las lagunas salinas también tiene un previsible final.
El grupo realizó un paseo por el complejo de las lagunas desde la Veguilla hasta la laguna del camino de Villafranca, aprovechando la oportunidad de conocer las diversas especies de aves que habitan esta zona protegida.
Además de las zonas inundadas, el grupo se alejó hasta el Alto de Tello y algo más allá, hasta el pozo de Tello, de probable origen medieval. El lugar tiene una siniestra fama porque en tiempos de la Inquisición apareció un niño de tres años asesinado, empalado y con evidencias de tortura. La excursión luego continuaba por las praderas lindantes con las lagunas para identificar especies, algunas de ellas endémicas.
Los albardines y otras especies vegetales son propias de este paisaje, dónde también hay insectos endémicos. El limonium, de sabor ácido, es además comestible.
En este caso la excursión era doble porque un grupo la realizó en bicicleta y otro a pié. La concejalía de medioambiente seguirá organizando este tipo de excursiones para las que es necesario inscribirse en la oficina de Turismo, porque el número de visitantes por grupo es limitado.





































































