


El Casino de Alcázar fue el escenario escogido por el Ateneo para el homenaje a Recesvinto Casero. Numerosos vecinos y vecinas se acercaron hasta allí para disfrutar de la lectura de algunos de sus poemas, recogidos en el libro ‘Y formamos un altar clavando trillas’ que aúna dos de sus grandes pasiones, la religión y las tradiciones populares.
A sus 84 años de edad, Recesvinto Casero recuerda cómo nació el Ateneo, fruto de una “necesidad por promover la cultura” en la localidad. Junto a él, conocidos nombres alcazareños como Luis Arias, Daniel Escribano, Mugarba, Justo López, Diego Muñoz, Natanael Palacios o Mariano Lizcano, entre otros. “Una ciudad que se precie no tiene más remedio que fomentar la cultura y el arte”, aseguró Casero, que ve con agrado cómo ha evolucionado la educación y la cultura desde su niñez, cuando el acceso a la formación era escaso.
‘Y formamos un altar clavando trillas’, con prólogo de Benedicto Úbeda, socio también del Ateneo, recoge poemas en torno a las tradiciones religiosas y populares de Alcázar, así como algunos dibujos realizados por el propio Casero.




































































