


Los actos en honor al Cristo de Gracia, se celebran cada año en Quintanar de la Orden el segundo fin de semana de septiembre. Como marca la tradición desde el jueves y hasta el sábado, cada noche, en la ermita de intramuros se celebra un Triduo en honor al patrón que finaliza con el traslado de la imagen hasta la Iglesia Parroquial la noche del sábado; y donde permanece durante todo el domingo donde se oficia la Función Religiosa y desde donde parte en procesión esa misma noche para recorrer las principales calles de la localidad hasta regresar a su ermita donde permanece todo el año.
El primer día del triduo se caracteriza además por celebrarse el acto de imposición de medallas a los mayordomos, camareras y sirvientes de la Virgen de la Piedad y el Cristo de Gracia entrantes y salientes.
El acto, que contó con la presencia del alcalde de la localidad, Juan Carlos Navalón; la concejala de Administración General e Igualdad, Nuria Herrero; el concejal de Agricultura; José María Añover; la concejala del grupo Ciudadanos, Begoña Molina, y concejales del grupo municipal popular, tenía lugar a las nueve de la noche y fueron muchos los fieles devotos los que asistían también al evento pues la ermita estaba a rebosar.
En primer lugar el sirviente salientes cedió su medalla al nuevo sirviente, Ramón Vela Pascual y la camarera saliente impuso las medallas a las dos camareras entrantes: Piedad María Mayoral y Elena Muñoz. Posteriormente, hicieron lo propio los mayordomos salientes con los nuevos Mayordomos que durante dos años formarán parte de la Mayordomía para servir a los patronos. En esta ocasión, José Toldos cedió su medalla a la nueva mayordoma de la fiesta del Cristo, María Piedad Mota Ortiz; Valentín Escudero que fue mayordomo para la fiesta de la Subida cedió su medalla a Sara Escudero Cordones que tendrá su fiesta en Pentecostés; y Manuel Añover impuso la medalla a Andrés Ruiz que celebrará su fiesta para la Virgen de agosto.
Posteriormente, y con el fin de que los salientes tengan un recuerdo de su paso por la Mayordomía se les obsequió con una medalla que, a buen seguro, guardarán con orgullo y con la satisfacción de haber servido a sus patronos.


































































