
Queremos recordar que la decisión de interrumpir el embarazo, no es fácil en la mayoría de los casos, pero menos fáciles son las condiciones en las que muchas mujeres han de vivir, así como las posibilidades de una vida digna que pueden ofrecer a quienes traigan al mundo; pero tampoco podemos olvidar en qué condiciones quedan embarazadas algunas de ellas: violaciones por parte de familiares, militares, enemigos políticos, desconocidos….
La reforma de la ley en España, sin haber supuesto un cambio significativo para algunas mujeres, para aquellas menores en situación de exclusión social ha supuesto un varapalo para su vida, pues se encuentran en la difícil disyuntiva de continuar con un embarazo y dar a luz a una persona a la que no podrán cuidar o someterse a un aborto clandestino, teniendo en cuenta que tampoco tienen medios para hacerlo en clínicas bien preparadas con buenas condiciones de higiene. Pero no solo las menores, sino cualquiera otra mujer que por muy diversas circunstancias haya superado los plazos establecidos por la ley se encontrará en una disyuntiva similar. Independientemente de las situaciones más “limite” es fundamental reconocer que la decisión de “parir” debe tenerla en última instancia la mujer embaraza y más aún en una sociedad donde la corresponsabilidad en los cuidados y tareas domésticas no existe; si un hombre si inhibe de su paternidad no es sometido a ningún tipo de juicio moral, es su decisión y se acata, no hay persecución legal hacia ella…pensemos un poco en esto.
Por otro lado, la situación de penalización que viven otras mujeres en el mundo son similares cuando no peores a las de nuestro Estado Español: en Nicaragua donde fue derogada una ley que limitaba la penalización hoy se encuentran que es ilegal en todos los casos, siendo uno de los países con mayor índice de embarazos adolescentes del mundo reproduciendo la situación de Chile y Honduras; en Uruguay está penalizado a partir de las 12 semanas; en India es libre hasta las 7 semanas (un país que hace meses fue portada mediática por la cantidad e impunidad de las violaciones colectivas hacia mujeres); llama la atención que Marruecos no incluye como supuesto para permitir el aborto la violación o malformación del feto hasta 2015 mientras en Túnez la habían adoptado en 1973 con un 30% menos de abortos.
La penalización del aborto no solo significa la estigmatización social de mujeres, que, en muchos casos, ya vienen siendo azotadas por la vida, sino también la exposición de sus vidas a prácticas clandestinas poco profesionales y abortos quirúrgicos altamente agresivos con sus cuerpos, quedando en ocasiones incapacitadas para llevar a fin un embarazo si deseado, cuando no pierden la vida.
Por ello reclamamos un aborto libre y gratuito, con métodos no agresivos para todas las mujeres del mundo en virtud del respeto a su libertad de opinión, expresión y uso de su cuerpo.
Os esperamos el próximo miércoles 28 de septiembre en la Plaza del Ayuntamiento a partir de las 19,30 h. Allí realizaremos una acción de calle para denunciar las distintas situaciones, respecto a este tema, que viven tantas mujeres en el mundo y que evidencian, de forma cruel, la imposición patriarcal de desigualdad de sexos y géneros.



































































