Empezó en el sacerdocio cuando tenía 25 años. Desde entonces, 32 años los ha pasado en Aracena (Huelva), 15 años y unos meses en Santa Olalla, y 3 años, 1 mes y 1 día, en Calañas (Huelva), “entré un 20 de agosto y salí un 21 de septiembre, como los presos”, bromea el padre Longinos.
Durante ese tiempo, circunstancias dolorosas, como la muerte de sus padres le han hecho crecer. Sin embargo, cuando más se emociona es cuando habla de Aracena y su gente: con él en el pueblo, no solo se ha terminado de construir la parroquia “que llevaba 480 años menos dos días sin terminarse”, recuerda Longinos, sino que ha contribuido en el patrimonio artístico de templos y cofradías. “El alcalde me dice que le he ayudado a hermosear las calles, a enderezarlas”, confiesa con gracia para manchainformacion.com.
En junio de 2012, el padre Longinos sería nombrado hijo predilecto de Alcázar de San Juan.
Vida
Se trasladó a Aracena en 1984: “La vida desde un pueblo se ve como una carreta lenta y pesada que va abriendo surco y por esa huella es fácil caminar”, Longinos Abengózar opina que “ha cambiado muchísimo”. Declara que la vida en los pueblos y en las ciudades es muy distinta, incluso para un sacerdote, que “en las ciudades no es nadie”. En Aracena, la vida sacerdotal de la parroquia es muy activa. Don Longinos colabora con hermandades, comunidades, movimientos familiares cristianos “con los que es fácil caminar y fácil hacer”.
Esto le ha creado la responsabilidad de querer convertirse en un testigo de Jesucristo en vida: “No hay que ser un dechado de virtud pero sí un modelo”. También ha destacado que “tanto y cuando se dice algo de los defectos de los demás como cuando se da ejemplo de sus virtudes, tiene que ser desde el prisma de dar ejemplo».
Debilidades
75 años en los que Longinos Abengózar confiesa no haber tenido incertidumbre en su carrera, aunque ahora se muestra preocupado por la juventud de la que dice que “parece que se nos está yendo. Pero de momento ha venido la luz otra vez”. El padre Longinos confesó que una vez un obispo le dijo una frase que le ha valido durante toda su vida: “Tienes que aprender a perder para ganar, a perder a tus niños para ganarlos como adolescentes”.
Vuelta a Alcázar: un nuevo interrogante
Llegada la jubilación, Don Longinos ya no tiene tan claro qué hará en el futuro. “Qué hago me quedo allí, me vengo aquí, yo creo que va a ser por temporadas”. Admite que seguirá asistiendo a la catedral y a sus propósitos, y “si Dios dispone otra cosa, pues yo lo doy por bueno”, ha manifestado.
Actos especiales
“La última vez que prediqué en Alcázar fue hace 11 años, una novena de la Virgen, con 86 años no vuelvo. Ya se lo dije a la Virgen, esta es la última que te predico, escoge entre una vida llena de recuerdos».
A lo largo de este verano se han sucedido los homenajes y celebraciones en torno a las bodas de oro de Longinos Abengózar en el sacerdocio. Funciones solemnes, iglesias con el máximo de asistencia, reuniones familiares, agradecimiento y devoción para un sacerdote que ha entregado 50 años de su vida a la fe.



































































