La concejala del área de Discapacidad, Ana Valentín, asiste a la I Jornada del Mayor “Activos y visibles” organizada por AFAS
Valentín recogía así la petición de la Asociación, que esta mañana ha celebrado la I Jornada del Mayor “Activos y Visibles”, organizada por AFAS, para promocionar el voluntariado de personas mayores que quieran contribuir a favorecer el envejecimiento activo de la persona mayor con discapacidad.
La concejala ha reconocido que es necesario hacer esa equiparación porque en las personas con discapacidad el nivel de envejecimiento y el proceso de deterioro en esta etapa es mayor y más rápido que en cualquier otra persona “y es de derecho que a partir de los 45 años se les pueda reconocer cualquier derecho como a otra persona con 65 que se encuentra ya, como ellos en edad de jubilación”.
Según ha explicado Luis Ballesteros, coordinador de Ocio, Deporte y Voluntariado de AFAS, las personas con discapacidad “no tienen las mismas oportunidades que las personas mayores sin discapacidad” y ha puesto como ejemplo el hecho de que una persona con discapacidad, que ya está jubilada según se establece en la plena inclusión, no puede ir a un centro de mayores o participar en los talleres de los mayores.
Ballesteros ha incidido en que las personas con discapacidad envejecen antes y no tienen la longevidad de las personas sin discapacidad, porque la medicación es muy agresiva y la calidad de vida es menor. “Por eso necesitamos que la administración nos apoye en esto”, ha reiterado.
La jornada que ha organizado AFAS celebrada en la Casa de Cultura, pretende involucrar a los mayores en tareas de voluntariado para apoyar el servicio que la Asociación tiene de atención a mayores de 45 años con discapacidad. Un servicio que, ha explicado su coordinadora, Raquel Tinajo, ya cuenta con personal para desarrollar los diferentes programas asistenciales y terapéuticos que tiene en marcha, pero quiere seguir haciendo aún más hincapié en la importancia del voluntariado, no solo en materia de acompañamiento en las salidas que hacen los usuarios, sino también buscando su implicación en los servicios del Centro de Día que la asociación presta a mayores de 45 años.
Es lo que en AFAS llaman, dentro del modelo inclusivo, “el apoyo natural” que se traduce en que los mayores con discapacidad cuenten no solo con el vínculo con los monitores, terapeutas o cuidadores, explica Tinajo, sino también de las personas que viven en comunidad.
Buscan, que los mayores con discapacidad, que hasta ahora disfrutan de su ocio de forma grupal, bajo la atención de una monitora de referencia, puedan hacerlo también de manera individual en compañía de voluntarios con los que compartan edad, gustos e intereses.




































































