El Daño Cerebral Adquirido se trata de una enfermedad poco conocida pero que afecta a más de 180.000 personas anualmente que han sufrido un ictus, un traumatismo craneoencefálico, un tumor cerebral o una anoxia (falta de oxígeno en el cerebro). El 59% de estas personas se ven obligados a cambiar sus vidas como consecuencia de la lesión.
Existen 420.000 personas en España que viven con este daño, de las que más de 20.000 lo hacen en Castilla-La Mancha. La discapacidad o el aislamiento social son algunos de los efectos que estos enfermos sufren diariamente.
Mari Carmen Sarrión, concejala de Servicios Sociales ha mostrado su apoyo a este colectivo ya que “el daño cerebral adquirido es una de las primeras discapacidades que se producen en tanto a nivel nacional como regional”. En Castilla-La Mancha hay unos 50.000 casos de afectados, que incorporan anualmente “a unas 5.000 personas más”.
Desde el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan se ha apoyado esta colaboración entre colectivos y administraciones ya que “cuando la enfermedad se detecta de manera rápida, es cuando el paciente puede llegar a recuperar esa capacidad lo antes posible”. La concejala también ha destacado la “la importancia de la rehabilitación después del proceso hospitalario”.
El movimiento asociativo de las personas con Daño Cerebral y sus familias, organizadas en torno a la Federación Española de Daño Cerebral, han reclamado a “las administraciones públicas respuestas coordinadas y adecuadas en los ámbitos sanitarios y social”. Solicitan “establecer un criterio diagnóstico de este daño que sirva para garantizar la rehabilitación funcional en un marco de continuidad asistencias y con recursos especializados” a su alcance.
Asímismo, desde la ADACE se ha pedido que “se analicen las necesidades de la población con daño cerebral, se dimensionen los recursos necesarios para su atención y se regule su estructura y funcionamiento”.
López ha considerado que el asociacionismo “es algo fundamental“ ya que se pone a disposición de los afectados por daño cerebral toda la ayuda que sea necesaria. “En el movimiento asociativo de daño cerebral ofrecemos un espacio común desde el que impulsar, promover y exigir los cambios necesarios. Para ello es imprescindible trabajar juntos y unidos”, ha indicado.




































































