El viernes, sábado y domingo, el público más menudo se acercaba hasta el lugar para disfrutar de tres representaciones diferentes: “Garbancito y los fantasmas de colores”, “Había una vez un emoticuento” y “Las hadas revoltosas y la bruja Coruja”. Tres historias con personajes y escenarios diferentes que la Compañía Marimba Marionetas llevó hasta la localidad quintanareña y que lograron entretener a los más pequeños.
La noche del viernes se comenzó con “Garbancito y los fantasmas de colores” que contaba la historia de un niño llamado Garbancito que debía encontrar a los fantasmas de colores, pero para conseguirlo necesitaba entrar en el Mundo de los Cuentos. Allí se encontró con Caperucita Roja, el lobo y un pequeño cerdito, iniciando una aventura divertida en busca de los fantasmas que se escondían en el lugar más misterioso de todas las fábulas y leyendas.
El sábado fue el turno de “Había una vez un emoticuento”, donde se mostraba a Bob que nunca quería jugar y siempre estaba pendiente de su móvil, lo que no le gusta nada a su amiga Daniela, siempre dispuesta a inventar un nuevo juego. De pronto, Bob era atrapado dentro de un móvil y caía en la redes de Oni, el emoticono malvado. Daniela entra en el mundo de los emoticonos para rescatar a su amigo. Allí, los otros emoticonos sometidos a Oni, le cuentan que éste está capturando a todos los personajes de los cuentos para que los niños dejen de jugar y vivan sólo para las máquinas. Daniela no puede permitir que ocurra esto y con ayuda de Gafotas, Angelito y del mismísimo Mago Merlín y otros personajes de cuentos populares tuvo que rescatar el caldero mágico de Marlín escondido en la cueva de Alí Babá. Daniela tuvo que echar mano de lo aprendido en los libros que tanto le gustan para descubrir el secreto de Oni.
Por último, el domingo, “Las Hadas revoltosas y la bruja coruja” contaba la historia de Coruja una bruja que buscaba una pócima mágica que la convirtiera en la más bella, y para lograrlo encantó el lugar y a todos sus habitantes. En la historia aparecían las Hadas Revoltosas que querían liberar el bosque del encantamiento y para ello contaron con la ayuda de Pablito, un niño que llegó en busca de su amigo Pedro, que fue convertido en espantapájaros por la Bruja.
El XIV Festival de Títeres volvía a resultar un éxito y cumplía con el objetivo de sacar el teatro a la calle y captar la atención del los chicos y chicas de la localidad que observaban y escuchaban atentos las Historias.


































































