


Se pudieron descubrir lugares a los que no se tienen normalmente acceso de la plaza de toros de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), como los corrales, los chiqueros, la enfermería, la sala de toreros o incluso la capilla donde los toreros se encomiendan antes de hacer el paseíllo.
Para los visitantes la experiencia fue muy interesante y enriquecedora porque «se sale de lo normal al poder contemplar las zonas a las que solo suelen acceder los protagonistas de las tardes de toros».

































































