La feria de Miguel Esteban (Toledo) la viven sus vecinos muy intensamente. No son muchos días, pero son los justos para que los migueletes aparquen sus historias cotidianas a un lado y se centren en la diversión festiva ferial.
Aquí casi todo el mundo, o mejor dicho todo el mundo, participa en los actos programados. Se ponen de punta en blanco en su “Reina de la Mancha”, luego acompañan a “La Socorrilla” en su procesión, guisan sus famosas calderetas y se van a los toros a divertirse, porque están de ferias.
Por su plaza portátil han pasado toreros y toreras de variado corte, unos han llegado alto y otros se han quedado en el olvido. Pero lo cierto y verdad es que se lo pasan bien, toree quien toree.
Este año ha tocado un festival con dos matadores en épocas bajas y un novillero desconocido. Y resulta que el desconocido ha caído de pie en Miguel Esteban. A José Serrano, que es como se llama el chaval, casi no se le ha visto en toda la tarde hasta que ha salido el quinto que cerraba el festejo. Un novillote del Conde de Mayalde que ha sido más flojo que el resto de sus hermanos lidiados, pero que ha tenido igual de buen fondo.
Con el capote evidenció su bisoñez toreando a la verónica. Pero ya en banderillas empezó a llamar la atención, sobre todo con el segundo par, citando de rodillas y clavando al quiebro. En esto que ha cogido la muleta y tras brindar a su paisano Eugenio de Mora, se ha ido calentando poco a poco y perdiendo la vergüenza. En ningún momento ha hecho ningún guiño fácil a la galería, al contrario, su intención ha sido torear por derecho, citando con la muleta por delante y templando los muletazos.
El desparpajo cada vez era más evidente, como su colocación para ligar los muletazos con quietud y seguridad. Tanto es así que las peñas, tan alborotadas como siempre, le han gritado el “tu sí que vales” entre la atención general, cosa harta difícil entre el festivo público, sobre todo en los tendidos de sol.
Las manoletinas finales y el circular invertido ha sido con lo que ha terminado su brillante faena. Aunque ahora quedaba lo más difícil, matar al novillo y eso es lo que le ha venido grande. Cada entrada era un intento fallido y lo peor una paliza que se llevaba, porque el novillo ha sido bravo y salía tras Serrano a su caza y captura. No sé cuantos tumbos le habrá dado, pero lo cierto es que tras cada porrazo, se ha levantado sin mirarse y lo ha vuelto a intentar. Hasta que a la última lo ha conseguido, y tal ha sido el calado de la faena que le han concedido las dos orejas.
Ojo con este chaval, que puede ser alguien en este mundo tan complicado.
El festival sin picadores también lo han toreado Luis Miguel Encabo y Eugenio de Mora, toreros en otra época no muy lejana en los carteles de las principales ferias y ahora a la espera de conseguir un triunfo en alguna plaza de relevancia que los devuelva al lugar que ocuparon.
Ambos diestros estuvieron entonados en sus respectivas lidias, dando la talla con las exigentes embestidas de los cuajados novillos, que aunque no asustaban por sus abiertas cuernas, si que había que estar preparados para templar sus temperamentales embestidas que seguro que con un buen puyazo en lo alto hubieran sido más dulces. Aun así en ningún momento tuvieron maldad y genio.
Ficha de festejo:
Festival taurino sin picadores.
Domingo 9 de septiembre. Plaza portátil de Miguel Esteban (Toledo). Agradable temperatura y casi lleno en los tendidos.
Novillos del Conde de Mayalde, bien presentados y con kilos. Encastados y nobles. Todos aplaudidos en el arrastre.
-Luis Miguel Encabo: dos pinchazos y se echa (palmas) y pinchazo y estocada trasera desprendida (dos orejas).
-Eugenio de Mora: estocada contraria (dos orejas) y media en todo lo alto y casi entera tendida y tres descabellos (silencio).
-José Serrano: siete pinchazos y entera baja (dos orejas).
El mayoral de la ganadería ha dado la vuelta al ruedo tras la muerte del quinto, en compañía de José Serrano.

































































