La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha hecho público el fallo de la quinta edición de su ya consolidado Concurso Internacional de Cartas Literarias, un certamen que se ha convertido en referente de la imaginación y la sensibilidad narrativa en lengua española. El anuncio tuvo lugar en el emblemático Café Monago, escenario habitual de esta cita cultural.
Un año más, el concurso ha traspasado fronteras y ha recibido textos procedentes de distintos puntos del mundo. El jurado ha destacado el alto nivel medio de las obras presentadas, así como la originalidad y la profundidad emocional de las cartas, cualidades que refuerzan el prestigio de este certamen literario.
El acto estuvo presentado por Luis Miguel Román Alhambra, vicepresidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar. También intervino Manuel Rubio Morano, miembro de la Junta Directiva y secretario del jurado, quien dio lectura al acta del fallo. Finalmente, Juan Bautista Mata Peñuela fue el encargado de anunciar los nombres de los galardonados.
El primer premio, dotado con 100 euros y diploma, fue para Araceli Fernández Suárez (Málaga) por la obra “Carta del libro que aún no existe”. El segundo premio, con 50 euros y diploma, recayó en Alfonso de Terán Rivas (Alcázar de San Juan) por “Tiempo”. El tercer puesto, también con 50 euros y diploma, fue para Carlos Javier Martínez Santiago (Alcázar de San Juan) por “Sueños y aventuras de la Mancha infinita…”. El cuarto puesto fue para Laura Pérez Martínez (Cangas de Morrazo, Pontevedra) por “Epístola de don Quijote a sus majestades los Reyes Magos”, y el quinto para Mela Ortiz Arbones-Dávila (Madrid) por “Desde el cielo”, ambos reconocidos con diploma.
El jurado otorgó el máximo galardón a “Carta del libro que aún no existe” por tratarse de una propuesta profundamente lírica y emocional, que sobresale por su originalidad y enfoque narrativo. En el relato, la autora da voz a un objeto inanimado —un archivo digital olvidado en un viejo ordenador—, dotándolo de una conciencia humana cargada de ternura y melancolía.
Es ese “libro sin editar” quien toma la palabra para expresar su deseo de existir. A través de esta perspectiva, el texto explora el miedo al fracaso y las dudas del creador, no desde el autor, sino desde la propia obra, que no aspira a la fama, sino a ser útil y acompañar a algún lector que la necesite.
La narración destaca especialmente en la evocación de los deseos físicos del libro: el sonido de las páginas al pasar, el tacto del papel o la luz de una lámpara encendida de madrugada. El jurado valoró de manera especial el mensaje de esperanza y valentía que la carta transmite al autor, animándolo a rescatar sus sueños de la oscuridad digital.
El fallo pudo seguirse en directo a través del canal de Facebook de la Sociedad Cervantina de Alcázar desde las 18:30 horas. La retransmisión incluyó la lectura oficial del acta, el anuncio de los cinco primeros premios y la lectura dramatizada de la carta ganadora, a cargo de Manuel Castellanos Tejero, locutor especializado en doblaje y miembro de la asociación cultural, que puso voz al “libro que aún no existe”.
































































