Carlos Garcés Fuentelsaz afronta estos días uno de los momentos más especiales desde que asumió la dirección de la Filarmónica Beethoven de Campo de Criptana. El director soriano, que tomó las riendas de la banda en diciembre de 2025, se estrena este año al frente de la formación en las procesiones de Semana Santa, llevando su batuta de los atriles del Teatro Cervantes a las calles del municipio. Tras dirigir recientemente el concierto de marchas procesionales, Garcés vive ahora su primer contacto con una de las tradiciones más arraigadas y esperadas por los músicos y el público criptanense.
Un director soriano al frente de la banda criptanense
Carlos Garcés asumió la dirección titular de la Filarmónica Beethoven tras superar el proceso de selección convocado por la propia banda a finales del pasado año. Natural de Soria, ha desarrollado gran parte de su trayectoria en la Comunidad Valenciana, donde dirigió durante once años y acumuló una amplia experiencia en el ámbito bandístico.
Su relación con la formación criptanense comenzó, sin embargo, unos meses antes de su nombramiento oficial. Fue durante una colaboración puntual para preparar a la banda de cara a un certamen en Cullera. Aquella experiencia dejó huella. “Fue casi un amor a primera vista”, recuerda el director. Garcés asegura que desde el primer momento le sorprendieron tanto el nivel musical como el ambiente humano que encontró entre los músicos. “Sabía que había buenos músicos por esta zona, pero no imaginaba que hubiera tantos concentrados en un mismo pueblo y en una misma banda”, afirma.
Un debut especial en la calle
Tras el concierto de marchas procesionales celebrado hace unas semanas en el Teatro Cervantes, la Filarmónica Beethoven se ha sumergido de lleno en los desfiles de la Semana Santa criptanense. Para Garcés, este debut en la calle tiene un significado especial, ya que reconoce que en su trayectoria no ha tenido demasiadas oportunidades de participar en este tipo de celebraciones. “Esta Semana Santa voy a hacer más procesiones que en toda mi vida juntas”, comenta entre sonrisas.
En Soria, su ciudad natal, la banda únicamente participaba en la procesión del Viernes Santo por la tarde y ofrecía un concierto de marchas. Una dinámica similar a la que vivió durante su etapa en Cullera, donde el calendario procesional también era limitado. Por eso, uno de los aspectos que más le ha llamado la atención en Campo de Criptana ha sido la implicación de los propios músicos. “En muchos sitios cuesta que los músicos participen en las procesiones, pero aquí ocurre justo lo contrario: tienen muchísimas ganas de salir”, explica.
El valor musical de las marchas procesionales
La música procesional ocupa un lugar central en estas fechas y Garcés no duda en reivindicar su valor artístico. Para el director, muchas de estas composiciones tienen una calidad musical que va mucho más allá del contexto religioso en el que se interpretan.
Entre los autores que menciona destacan Mariano San Miguel, Abel Moreno o Félix de Carboneras, nombres muy reconocidos dentro del repertorio bandístico. También pone en valor a compositores actuales como Óscar Navarro, que continúan enriqueciendo el catálogo de marchas con nuevas obras. “Hay piezas que son auténticos poemas sinfónicos y están escritas de manera extraordinaria”, asegura.
La Filarmónica Beethoven, símbolo cultural del pueblo
Más allá de las procesiones, Garcés también destaca el papel que desempeñan las bandas en la vida cultural de los municipios. En su opinión, salir a la calle forma parte de la esencia misma de estas agrupaciones. “Siempre he defendido que la banda tiene que estar en la calle. Es parte de su identidad y es lo que la diferencia de otras formaciones como la orquesta”, explica.
Al mismo tiempo, reconoce que la respuesta del público en Campo de Criptana facilita mucho el trabajo de la banda. “Aquí los conciertos se llenan enseguida. Es un auténtico privilegio trabajar con un público así”, señala.






































































