Antonio Ramírez no habla como quien dirige un grupo empresarial con presencia en los cinco continentes y cerca de 600 trabajadores. Habla como se define a sí mismo como “una persona normal, de pueblo, familiar y con sueños”. Y quizá esa forma de entender la vida explica también cómo nació y creció el Grupo TSD.
Origen y desarrollo de TSD
Hace 26 años, en la localidad ciudadrealeña de Herencia, Antonio Ramírez puso en marcha una pequeña iniciativa industrial apoyada en su experiencia previa en el sector. No había un plan grandilocuente, pero sí una idea clara: “trabajar con rigor, escuchar al cliente y buscar siempre nuevas oportunidades. Empezamos con sectores muy concretos y poco a poco fuimos ampliando el abanico”, recuerda.
“El grupo se dedica al diseño y fabricación de soluciones muy específicas, siempre personalizadas”, explica. El origen está en TSD, empresa dedicada al diseño y fabricación de vehículos especiales para cuerpos de seguridad, ejércitos y vehículos blindados, desarrollados a medida para cada necesidad. “Aquí no hay producción en serie ni almacenes llenos de stock. Todo se diseña para un proyecto concreto. Cada cliente tiene una necesidad distinta y nuestra obligación es adaptarnos”, señala.
Personalización, precisión técnica y cercanía han marcado la filosofía de trabajo desde el origen.
Diversificación y apuesta por sectores punteros
Con el tiempo, esa filosofía de trabajo y esa manera de entender la industria abrió nuevas oportunidades. Lejos de acomodarse, Ramírez apostó por diversificar para ganar estabilidad. “Entendimos que depender de un solo sector podía hacernos vulnerables”, asegura. Así, el grupo fue ampliando su actividad hacia otros ámbitos industriales y productivos, todos ellos con un denominador común: la fabricación técnica bajo pedido.
Divisegur, dedicada al sector eólico, donde se fabrican grandes componentes estructurales y de transporte para fabricantes de aerogeneradores de todo el mundo, tanto en instalaciones terrestres como offshore. Para ello cuentan incluso con una planta en Cartagena, junto al puerto, donde se producen piezas de grandes dimensiones listas para embarcar.
TSD Rail, centrada en el sector ferroviario, donde se trabaja desde la estructura de vagones y locomotoras hasta el interiorismo completo de ferrocarril: módulos de aseo, compartimentos, literas, maleteros y otros elementos.
Tenacidad frente a la dificultad
En más de dos décadas, TSD ha atravesado momentos especialmente complejos, como la crisis económica de 2008 o la pandemia. En ambos casos, la estrategia fue la misma, anticipación. “Intentamos anticiparnos, tomar decisiones con tiempo y no quedarnos parados esperando a que pase la tormenta”, explica. Y añade: “La ilusión por superar las dificultades siempre ha sido el motor”.
Esa mentalidad ha permitido que, desde Herencia, el grupo trabaje hoy con clientes internacionales y tenga también centros productivos en grandes ciudades como Madrid y Barcelona.
Influencia del Grupo TSD en Herencia y la comarca
¿Qué siente al ver como TSD ha influido en positivo en el desarrollo de Herencia y la comarca?
Aquí la respuesta de Ramírez se vuelve especialmente cercana. “Para mí, uno de los mayores logros no está fuera, sino aquí”, afirma. En una comarca tradicionalmente agrícola, la empresa ha generado empleo cualificado y oportunidades para jóvenes que, de otro modo, habrían tenido que marcharse. El grupo cuenta con un centro de formación propio que facilita la especialización técnica sin salir de la zona.
Además, el compromiso social es una parte esencial del proyecto: el 9 % de la plantilla está formada por personas con capacidades diferentes y, junto al Grupo Almida, gestionan TSD ALMIDA PEOPLE INCLUSION un Centro Especial de Empleo en Madrid con alrededor de 70 trabajadores.
¿Cómo se gestiona un grupo de casi 600 personas?
Ramírez no habla de organigramas ni de cifras. “Esto se gestiona con personas comprometidas, con trabajo en equipo y con ganas de aprender y mejorar cada día”.
TSD es, además, una empresa familiar. Sus hijos ya participan activamente en la gestión. Cuando se le pregunta por la jubilación, sonríe: “Mientras haya ilusión y salud, quiero seguir apoyando para que el proyecto continúe creciendo”.
Retos – emprendimiento
Entre los próximos retos están nuevas instalaciones de más de 25.000 metros cuadrados para distintas áreas del grupo. El objetivo es ordenar el crecimiento y seguir avanzando en procesos vinculados a la Industria 4.0.
“Necesitamos instalaciones acordes a lo que somos hoy para poder dar pasos más rápidos mañana”, explica.
En un momento en el que muchos jóvenes dudan a la hora de iniciar un proyecto propio, Antonio Ramírez tiene claro el consejo: “Hay que ordenar la idea, tener un plan y avanzar paso a paso. La grandeza llega con el tiempo”.
¿Quién es Antonio Ramírez?
Al final de la conversación, la pregunta es directa. Y la respuesta, sencilla: “Soy una persona normal, de pueblo. Hijo de agricultores. Soñador, cauteloso y creyente en la familia y en la convivencia”.
La misma mezcla de humildad y tesón que, hace 26 años, dio forma a un pequeño proyecto industrial en Herencia y que hoy ha convertido al Grupo TSD en un referente internacional sin perder su esencia rural.





































































