Me parece inevitable que la deriva del mundo y de la vida lleve a la decepción. Que sea inevitable, por otro lado, no significa que debamos aceptarlo sin pelear. Soy de esas personas que piensan que el saber que habrá un fracaso no implica que no se intente.
A lo largo de nuestra vida nos enredamos con cosas y con personas de todo tipo. Los seres humanos somos seres sociales, así que la tendencia a la comunidad ahí está, por mucho que se fomente el individualismo. Solemos esperar cosas de ellos y forma parte del juego, pero a veces no tenemos en cuenta que, cuando diseñamos un juego, la gente tiene libre albedrío y cierta tendencia a no hacer su papel. Esto puede conducir a la decepción.
Toda mi vida he pensado que uno se decepciona más cuanta menos empatía por el otro tiene, o cuanto más afán de control. Sin embargo, he comprobado que, simplemente, hay personas que hacen elecciones que los transforman en cosas que, no sólo no nos gustan a nosotros, sino que tampoco les hubieran gustado a ellos mismos antes. Supongo que hay que aceptarlo o retirarse.
Enfrentarnos a circunstancias así es algo que nos ocurrirá de forma más o menos frecuente en la vida, y no pasa nada. Como decía antes, hay que luchar contra la tentación de hundirse por ello. Lo que me preocupa más, sin embargo, es esa decepción en gente muy joven, cosa que veo mucho más constantemente de lo que querría. Esos chicos jovencísimos que ya parecen cansados del mundo me dan un apuro que no os puedo ni contar. Algo hemos hecho fatal si hay tantas personas menores de treinta que ya piensan que la humanidad no tiene solución y que la gente es mala. Me pregunto si algo tendrá que ver con eso, como decía antes, el hecho de que el individualismo se esté fomentando desde todas las esferas.
Somos constantemente bombardeados con mensajes que nos indican que siempre tenemos la razón, que somos moralmente superiores al resto y que, por lo tanto, tenemos derecho a imponer a los demás nuestra forma de pensar el mundo; y, por otro lado, con mensajes que nos indican que los demás, no sólo están equivocados, sino que además son malos y egoístas. Por lo tanto, si nosotros no nos comportamos de forma egoísta y esperamos una conciencia grupal, seremos tontos y nos quedaremos atrás. Todo esto es muy agotador porque va claramente contra la naturaleza humana, que es gremial.
Tendemos a buscar el grupo, y eso de forma muy perversa se ha utilizado para formar burbujas de pensamiento que sólo confirman nuestras ideas preconcebidas. Se ha usado para que no nos relacionemos en la medida de lo posible, y veamos como enemigos a aquellos que piensan distinto, en lugar de buscar por qué ocurre eso y si podemos aprender algo. Esto, me parece a mí, es la razón principal del agotamiento y la decepción. Estamos yendo en contra de nuestra propia humanidad.





































































