En la mañana de hoy, el Centro de Exposiciones Casa de Piedra de Quintanar de la Orden acogía la mesa de diálogo titulada “El paisaje manchego a través del genio pictórico del Maestro Arnau”, un encuentro concebido para reflexionar sobre el arte y el territorio desde la mirada de uno de los grandes referentes de la pintura manchega.
El acto se desarrolló en el marco de la exposición “Ensamble que reúne obras de los artistas Antonio Arnau y Tomás Verdugo, siendo este último el organizador del encuentro. La iniciativa ha contado con la colaboración de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Quintanar.
La mesa fue inaugurada por el artista Ángel Adeva, que actuó como moderador e invitó a los participantes a presentarse. Entre los intervinientes se encontraban Rosa María Arnau, hija del artista, acompañada de antiguos alumnos y pintores formados junto a Arnau, como Salvador Samper, Rafa Angulo, Eloy Villaseñor, Albino Torres, Tomás Verdugo, Alejandro Carpintero y Juan Checa. También participó Enrique Pedrero Muñoz, doctor en Bellas Artes llegado desde Valdepeñas, autor de diversos escritos sobre el pintor, así como amigos personales de Arnau como Antonio Zaragoza, Ángel Barrios o Andrés Toledo. La concejal de Cultura , Mª Carmen Vallejo, intervino para poner en valor la figura del artista y su profunda huella en la vida cultural de Quintanar.
Adeva realizó un recorrido por la vida y trayectoria de Antonio Arnau, recordando anécdotas de su niñez, su formación en la Escuela de Artes y Oficios y su estrecha relación con el pintor Pedro Mozos. Destacó la evolución de su lenguaje plástico hacia una pintura más abstracta y moderna, centrada especialmente en el paisaje de La Mancha, un motivo que le otorgaba una gran libertad de expresión. Arnau participó en numerosas exposiciones, como la de Bellas Artes en 1964 y obtuvo importantes reconocimientos, entre ellos el Molino de Plata de Valdepeñas y el Gran Premio del Salón de Nueva York.
Asimismo, se recordó su capacidad para interpretar con solvencia los estilos de maestros como Velázquez, Zurbarán o Goya, así como su labor como restaurador del retablo mayor de la Parroquia de Quintanar. Su faceta docente fue fundamental, ya que formó la escuela de pintura que más tarde daría lugar a la actual, en la que se han formado distintas generaciones de artistas. En 2016 fue declarado Hijo Predilecto a título póstumo y se creó el Premio de Pintura Antonio Arnau.
A partir de estos recuerdos se generó un emotivo coloquio en el que todos los participantes coincidieron en destacar la generosidad, sencillez, bondad y calidad humana de Arnau, además de su faceta multicultural y su entrega con la Revista “La Encina” que le llegó a conceder el III premio Martín de Nicolás de la cultura. También se subrayó su respeto por la creatividad individual de sus alumnos y su profundo compromiso con su localidad.































































