Quintanar de la Orden ha vivido en la noche del Sábado Santo, 4 de abril, uno de los momentos más esperados y emotivos de su Semana Santa Quintanareña con la tradicional Procesión del Encuentro entre Jesús Resucitado y la Virgen Dolorosa, congregando a numerosos vecinos y visitantes en un ambiente de recogimiento, devoción y alegría compartida.
Tras la celebración de la Solemne Vigilia Pascual en los distintos templos, ya en la madrugada, dieron comienzo de forma simultánea ambas procesiones. Por un lado, la imagen de la Virgen Dolorosa, portada por la Cofradía de las Angustias, partía desde la Plaza de San Sebastián acompañada por sus estandartes y por la Banda Sinfónica Municipal, dirigida por Sebastián Heras Romero.
De forma paralela, la imagen de Jesús Resucitado, llevada a costal por la Cofradía de las Tres Marías, iniciaba su recorrido desde el Templo Parroquial, arropada por los estandartes de Jesús y por la Agrupación Musical Las Tres Marías.
Ambos cortejos procesionales, en los que también participaron el Alcalde, Pablo Nieto Toldos, junto a miembros de la corporación municipal, confluyeron en la Plaza de la Constitución, donde tuvo lugar el tradicional y simbólico Encuentro.
En este punto culminante se vivió uno de los instantes más significativos de la celebración: el cambio del manto de luto de la Virgen por uno blanco, como expresión de la alegría por la Resurrección de su Hijo. A continuación, ambas imágenes protagonizaron el tradicional “baile” frente a frente, acompañado por el entusiasmo del público y un espectáculo de fuegos artificiales que intensificó la emoción del momento.
La Plaza de la Constitución, completamente abarrotada, fue testigo del fervor y la implicación de la ciudadanía, que respondió masivamente a esta cita tan señalada.
Tras el Encuentro, ambas imágenes emprendieron juntas el recorrido final hacia el Templo Parroquial, acompañadas por sus estandartes, las formaciones musicales y las autoridades civiles y religiosas, en un ambiente de júbilo y celebración.
Finalmente, se ofreció un chocolate con churros en la Puerta de Hierro del Templo Parroquial, que puso el broche de oro a una jornada profundamente significativa dentro de la Semana Santa Quintanareña, declarada de Interés Turístico Regional.










































































