La noche del jueves 2 de abril dejó en Quintanar de la Orden una de esas estampas imborrables que cada año marcan el pulso de la Semana Santa. La conocida Procesión de los Azotes, también denominada Procesión del Escándalo, volvió a llenar las calles de emoción, recogimiento y fervor en una cita profundamente arraigada en la tradición local.
El cortejo partía desde la Plaza de la Constitución, donde el paso “La Traición a Nuestro Padre” representó el simbólico Beso de Judas. El momento, cargado de emoción, logró conmover a los numerosos vecinos que se congregaron para presenciar la escena, en un silencio sobrecogedor que evidenciaba la intensidad del acto.
La Semana Santa Quintanareña, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 2007, constituye una representación cronológica de la Pasión de Cristo. A través de sus pasos procesionales, se narran los últimos días de Jesucristo en una manifestación de fe que cada año atrae tanto a vecinos como a visitantes.
Durante la noche, un total de diez cofradías recorrieron las calles de la localidad. La procesión estuvo encabezada por la Cruz y Ciriales junto al Estandarte de la Junta de Cofradías. A continuación, la Cofradía de las Siete Palabras con el paso de La Oración en el Huerto. Le siguió la Cofradía de Jesús Nazareno con La Traición a Nuestro Padre, escoltada por militares y acompañada por la banda de cornetas y tambores “Tres Caídas” de Noves.
El cortejo continuó con la Cofradía de Medinaceli y su Cristo, también escoltado por militares, y la Cofradía de la Virgen de las Angustias con el Cristo de la Columna. No faltaron Santa Marta y Nuestro Padre Jesús ante Pilato de la Cofradía de Santa Ana, seguidos por el Cristo de la Humildad de la Cofradía de San Sebastián y las Tres Marías. Cerraron la procesión las Cofradías de San Juan y la Virgen de la Soledad.
Las distintas bandas y agrupaciones musicales acompañaron durante todo el recorrido a sus cofradías con marchas procesionales que llenaron de solemnidad cada rincón.
Tras los pasos, las autoridades religiosas y civiles, encabezadas por el Alcalde de la localidad, D. Pablo Nieto Toldos, junto a miembros de la Corporación Municipal.
La Banda Sinfónica Municipal, dirigida por Sebastián Heras, puso el broche final a una noche cargada de sentimiento, fe y tradición.











































































