El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es mucho más que «ser inquieto» o «distraído». Es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la forma en que el cerebro gestiona la atención, el control de los impulsos y la autorregulación.
Para entenderlo de forma sencilla, imagina que el cerebro tiene un «director de orquesta» (las funciones ejecutivas). En una persona con TDAH, ese director a veces llega tarde, se distrae con una mosca o intenta dirigir tres canciones al mismo tiempo.
¿Cómo se manifiesta? No todas las personas con TDAH son iguales. Generalmente se agrupa en tres presentaciones:
- Predominantemente Inatento: Son los «soñadores despiertos». Tienen dificultad para organizar tareas, pierden objetos con frecuencia y les cuesta mantener el foco en detalles tediosos.
- Predominantemente Hiperactivo-Impulsivo: Es la necesidad de estar en constante movimiento (motor encendido), hablar en exceso o actuar antes de pensar.
- Presentación Combinada: Es la más común, donde aparecen síntomas de ambos grupos.
Aunque el TDAH suele enfocarse en lo negativo, tiene matices interesantes:
- Hiperenfoco: Cuando algo les apasiona, pueden concentrarse con una intensidad asombrosa, olvidando incluso comer o dormir.
- Pensamiento «Out of the box»: Suelen ser personas muy creativas, con una gran capacidad de asociación de ideas poco convencionales.
- Ceguera del tiempo: Un gran desafío es la dificultad para calcular cuánto tiempo pasan las cosas; para ellos solo existe el «ahora» y el «luego no».
Para entender por qué el cerebro con TDAH funciona de manera distinta, tenemos que mirar «bajo el capó». No es que el cerebro esté dañado, sino que su química y su ritmo de desarrollo siguen un patrón diferente al estándar.
La neurología nos explica las tres causas principales del TDAH:
1. La «Guerra» de los Neurotransmisores
El cerebro se comunica mediante mensajeros químicos. En el TDAH, el problema principal está en la disponibilidad de dos de ellos:
- Dopamina: Es la encargada de la recompensa y la motivación. En un cerebro con TDAH, la dopamina se absorbe demasiado rápido o se produce en menor cantidad.
- Resultado: El cerebro busca estímulos constantes (azúcar, redes sociales, riesgos) para alcanzar el nivel de bienestar que otros logran con tareas comunes.
- Noradrenalina: Influye en la atención y la alerta. Su escasez hace que sea muy difícil filtrar el ruido de la señal importante.
2. Menor activación de la corteza prefontal
Existen áreas específicas del cerebro que presentan una actividad distinta. La más importante es la Corteza Prefrontal.
Esta zona es el centro de mando de las funciones ejecutivas: planificar, organizar, inhibir impulsos y tomar decisiones. En las personas con TDAH, esta área suele mostrar una activación menor ante tareas que requieren esfuerzo mental sostenido. Es como si el «director de orquesta» tuviera un megáfono con las baterías bajas; los músicos (el resto de las funciones cerebrales) tocan lo que quieren porque no oyen bien las instrucciones.
3. Retraso madurativo de la corteza cerebral
Estudios de neuroimagen han demostrado que el cerebro con TDAH madura a un ritmo diferente.
Se ha observado que la corteza cerebral (especialmente en el lóbulo frontal) puede tardar entre 2 y 3 años más en alcanzar su grosor máximo en comparación con un cerebro neurotípico.
Esto explica por qué un niño con TDAH puede ser muy inteligente pero comportarse con una inmadurez emocional o de control de impulsos propia de alguien más joven.
El papel de las Redes Neuronal y de Atención Positiva
Este es un concepto fascinante. La Red Neuronal por Defecto (DMN) es lo que se activa cuando estamos soñando despiertos o en reposo. Normalmente, cuando nos enfocamos en una tarea, la DMN se apaga y se activa la Red de Atención Positiva.
En el cerebro con TDAH, estas dos redes suelen activarse al mismo tiempo. Es una interferencia constante: intentas leer un libro (Atención Positiva), pero tu cerebro sigue enviándote pensamientos intrusivos sobre lo que cenarás mañana (DMN).
Resumiendo, podríamos expresarlo de forma simplificada así:
Baja\,Dopamina + Corteza\,Prefrontal\,Relajada = Dificultad\,de\,Regulación
No es una falta de voluntad, es un motor que necesita un combustible distinto para arrancar y mantenerse en la carretera.
Mitos comunes sobre el TDAH
| Mito | Realidad |
| «Es por mala educación» | Es un tema neurobiológico ligado a neurotransmisores como la dopamina. |
| «Solo les da a los niños» | El TDAH persiste en la edad adulta, aunque los síntomas suelen volverse menos físicos y más internos (ansiedad, desorganización). |
| «Es falta de voluntad» | No es que no quieran prestar atención, es que su cerebro no siempre puede filtrar los estímulos externos. |
¿Cómo se maneja?
El enfoque más efectivo suele ser el multimodal:
- Terapia Cognitivo-Conductual: Para aprender estrategias de organización y gestión emocional.
- Psicoeducación: Entender cómo funciona tu propio cerebro es el primer paso para dejar de culparse.
- Medicación (si es necesaria): Ayuda a nivelar los químicos cerebrales para que el «director de orquesta» pueda trabajar mejor.
Es importante recordar que el TDAH no es una falta de inteligencia, sino una diferencia en el cableado cognitivo. Con las herramientas adecuadas, las personas con TDAH son increíblemente capaces y brillantes
El enfoque más respaldado científicamente es la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) adaptada al TDAH. Un psicólogo puede ayudar a las personas con TDAH de la siguiente manera:
1. Educación y Aceptación (Psicoeducación)
Muchas personas con TDAH han crecido escuchando que son «vagas», «despistadas» o «rebeldes». Esto genera una mochila emocional de culpa y baja autoestima.
- El papel del psicólogo: Ayuda a entender que esos fallos son síntomas, no defectos de carácter. Separar la identidad de la persona de sus síntomas es el primer paso para avanzar.
2. Entrenamiento en Funciones Ejecutivas
Como el «director de orquesta» del cerebro es ineficiente, el psicólogo actúa como un consultor externo para crear sistemas de soporte:
- Gestión del tiempo: En lugar de decir «organízate», te enseña técnicas como el time blocking o el uso de alarmas externas para combatir la «ceguera del tiempo».
- Desglose de tareas: Ayuda a transformar una tarea gigante y abrumadora (que causa parálisis) en pasos minúsculos y manejables.
- Control de impulsos: Enseña la técnica de «parar y pensar» para crear un espacio entre el estímulo y la respuesta.
3. Regulación Emocional
El TDAH no solo es falta de atención; a menudo implica labilidad emocional (sentir las cosas de forma muy intensa).
- Manejo de la frustración: Las personas con TDAH se frustran rápido cuando algo no sale a la primera. El psicólogo trabaja en la tolerancia a esa frustración.
- Sensibilidad al rechazo: Existe algo llamado Disforia Sensible al Rechazo (muy común en TDAH), donde una crítica mínima duele físicamente. En terapia se aprenden herramientas para procesar esto.
4. Reestructuración del Entorno
Un psicólogo experto en TDAH no solo trabaja con la mente, sino con el entorno, ayudando a diseñar un lugar de trabajo con distracciones mínimas (ruido blanco, escritorios despejados) y un sistema de recompensas que proporcionen dopamina inmediata al completar tareas aburridas, para que el cerebro no pierda el interés.
Muchas personas combinan la terapia con hábitos de vida saludables (como el ejercicio físico de alta intensidad, que libera dopamina de forma natural).


































































