El Cristo de la Expiración de Campo de Criptana ha visto reforzado su valor histórico y artístico tras una investigación que ha permitido adelantar su fecha de creación a 1929, diez años antes de lo que se creía hasta ahora. Este relevante hallazgo fue presentado en la charla “El crucificado revelado”, organizada por la Hermandad del Cristo de la Expiración y María Santísima de la Esperanza y celebrada en el Teatro Cervantes.
El estudio, realizado por el doctor en Historia del Arte Víctor Iniesta Sepúlveda, se ha basado en una exhaustiva labor de consulta de archivos, hemerotecas, bibliografía especializada y pruebas técnicas practicadas a la propia imagen. Las conclusiones del trabajo confirman que la talla, obra del escultor Juan Cristóbal, no fue concebida inicialmente como una imagen devocional, sino como una obra artística destinada a concursos y exposiciones nacionales, donde recibió el reconocimiento de la crítica especializada.
Origen de la investigación y principales conclusiones
El punto de partida del estudio se sitúa en la redacción del artículo dedicado al Cristo de la Expiración para el Programa de Semana Santa de 2024, en el que ya se destacaba la alta calidad de la talla y su carácter excepcional dentro de la producción de Juan Cristóbal. A partir de ese primer análisis, y con el respaldo de la junta directiva de la hermandad, Iniesta emprendió una investigación en profundidad en archivos, museos y centros de documentación de todo el país, así como una revisión completa de la bibliografía sobre el artista.
Uno de los principales resultados del estudio desmonta la creencia tradicional de que la imagen fue tallada por encargo expreso de José Minguijón para Campo de Criptana. La consulta del archivo de la Archicofradía de la Expiración de Málaga y el análisis de ocho cartas fechadas entre mayo y julio de 1939 demuestran que el Cristo ya estaba realizado con anterioridad y fue ofrecido a distintas entidades antes de su venta definitiva. De hecho, la cofradía malagueña llegó a visitar el taller del escultor, aunque finalmente se decantó por encargar su imagen titular a Mariano Benlliure.
La investigación sitúa el origen del Cristo de la Expiración en el ámbito artístico y no devocional. La obra fue presentada en la Exposición Regional de Arte Moderno de 1929, celebrada en la Casa de los Tiros de Granada, y posteriormente en la Exposición Nacional de Pintura, Escultura y Grabado de 1931, en Madrid.
Uno de los hallazgos más significativos fue la localización de una fotografía histórica en el Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares, en la que se identifica claramente al Cristo de la Expiración expuesto en Granada, sin policromar, sin corona de espinas y con el paño de pureza original, redescubierto en la última restauración.
El estudio apunta, además, a la posible intervención de Ricardo Segundo, ayudante de Juan Cristóbal, en la adaptación posterior de la escultura para su uso procesional tras la Guerra Civil, momento en el que se habrían realizado modificaciones en la policromía, el paño de pureza y la cruz.
Como parte de la investigación, la imagen fue sometida recientemente a pruebas médicas —radiografías y TAC— en la clínica Quirón de Ciudad Real. Los resultados confirmaron que la escultura está tallada en un solo bloque de madera, a excepción de los brazos, una circunstancia excepcional dentro de la imaginería policromada, que refuerza aún más su singularidad técnica y artística.
Las conclusiones finales del informe señalan que el Cristo fue concebido inicialmente como obra artística de concurso, con una primera versión proyectada entre 1925 y 1926 para un panteón funerario en Grado (Asturias), y que solo posteriormente fue transformado en imagen devocional. Todo ello sitúa al Cristo de la Expiración de Campo de Criptana como una pieza de extraordinario valor histórico, artístico y cultural, consolidando su relevancia dentro del patrimonio local y de la obra de Juan Cristóbal.

































































