La escalada del conflicto en Oriente Próximo ha sorprendido a dos vecinos de Alcázar de San Juan en pleno viaje turístico. Carlos Clemente Sánchez y Míriam Claros Bellón permanecen en Jordania sin poder regresar a España tras la cancelación de sus vuelos y el cierre parcial del espacio aéreo.
Lo que comenzó como un viaje de placer se ha convertido en una odisea marcada por sirenas antiaéreas, misiles sobrevolando la capital y la incertidumbre de encontrar una vía de salida segura.
“Cada hora suenan las sirenas”
En contacto con manchainformacion.com, Carlos relata que aterrizaron en Jordania apenas un día antes del ataque a Irán por parte de EEUU e Israel. “Parecía que la situación estaba tranquila porque es un país neutral y muy turístico”, explica. Sin embargo, la normalidad se rompió cuando comenzaron a sonar las sirenas mientras visitaban enclaves históricos de la capital.
Según su testimonio, las alarmas coincidieron con un ataque internacional contra Irán. Desde entonces, las sirenas se repiten “cada hora u hora y media”, incluso durante la noche. “Es impactante ver misiles cruzando el cielo. Algunos son interceptados, pero mentalmente esto te pasa factura”, asegura.
La pareja ha presenciado lanzamientos y sistemas de defensa en funcionamiento desde la propia ciudad. “Te despiertas de madrugada con el sonido de la alarma. Es constante”, describe.
Vuelos cancelados y espacio aéreo limitado
El principal problema ahora es abandonar el país. La compañía con la que contrataron el viaje, Ryanair, canceló su vuelo mientras se encontraban en el desierto de Wadi Rum. La aerolínea ofreció la devolución del importe o un cambio, pero el cierre del espacio aéreo complica cualquier alternativa.
Actualmente, según explica Carlos, solo opera Royal Jordanian y en una franja horaria reducida, de 8.00 a 18.00 horas. A partir de ese momento, el espacio aéreo queda cerrado. Ante esta situación, la pareja ha optado por costearse nuevos billetes: volarán previsiblemente a El Cairo y, desde allí, intentarán regresar a Madrid si las conexiones lo permiten.
Carlos afirma haber contactado con la Embajada española, pero lamenta la falta de soluciones concretas. “Nos han dicho que nos busquemos la vida”, resume. Asegura que, como ellos, otros españoles intentan salir del país por vía aérea o terrestre, incluso desplazándose hacia el sur para cruzar por ferry hacia Egipto.
Pese a todo, insiste en que no se han sentido inseguros en el trato con la población local. “El país es seguro y la gente hace vida normal, pero es muy incómodo escuchar sirenas constantemente y saber que pueden caer restos de misiles”, señala.
Durante su estancia han visitado lugares emblemáticos como Petra, considerada una de las siete maravillas del mundo moderno, y el desierto de Wadi Rum. También tenían previsto acudir al Mar Muerto, excursión que finalmente descartaron ante el riesgo de ataques en la zona fronteriza. “Queríamos disfrutar del viaje porque llevábamos mucho tiempo preparándolo, pero lo hemos vivido a medias. Es impresionante, pero desagradable a la vez”, confiesa.
La pareja espera poder volar a Egipto en las próximas horas y regresar a España el sábado, si la situación lo permite. Mientras tanto, su historia refleja el impacto directo que la inestabilidad internacional está teniendo en ciudadanos de la comarca, atrapados lejos de casa por un conflicto que estalló en mitad de sus vacaciones.









































































