


Sin ninguna duda, las españolas merecían, por justicia, estar en la final del mundial de fútbol sala femenino. Y más tras el gran trabajo y el coraje que han mostrado en la cancha en la semifinal contra las rusas. Dominaron la cancha desde el primer momento, invadiendo el área rival y generando numerosas ocasiones. Pero los goles no llegaban, faltaba el acierto. Cecilia Puga lanzó contra el poste en dos ocasiones y los acercamientos de otras compañeros se fueron por alto. ¿Mala suerte?. Lo cierto es que, a pesar de acorralar a las rusas y poner toda la carne en el asador no lograban estrenar el marcador. Y, ¡cosas del fútbol!, en un descuido, una de las pocas veces que las rivales llegaban a la portería española, el balón se fue a córner y el saque de Filisova, tras tocar a la guardameta de España, se coló y estrenaba el marcador para las rusas, rozando el final de la primera parte. 0-1 al descanso.
Las españolas no se amedrentaron y lo dieron todo también en la segunda mitad, arropadas por los gritos de ánimo de un Díaz Miguel enfebrecido que coreaba: «este partido, lo vamos a ganar». Pero el empate no llegaría hasta el minuto 28, con un bonito toque de Amparo Jiménez, artífice también del segundo gol -con un remate de corner- que tardaría un poco más en marcar, a cinco minutos de finalizar el encuentro. La grada se puso a botar. A partir de ese momento, la justicia apareció en la cancha, premiando el gran trabajo de la selección femenina. Tercer gol de Cecilia Puga, a 3:58 del final y, en el descuento, como broche final, Ana Sevilla marcaba el cuarto en una contra, por debajo de las piernas de la portera rusa. ¡¡Campeonas!! y un merecido 4-1.
Ahora a coger fuerzas de cara a la final contra las brasileñas que se disputará en Ciudad Real el próximo viernes, en el ‘Quijote Arena’, a las 20:00 horas. Como ya dijo Ana Sevilla: «hemos demostrado que podemos ganar a cualquier equipo».

































































