En las 11 jornadas que Sam Seck ha estado con el Soliss Alcázar Basket, ha jugado una media de 14 minutos, en los que sólo ha podido aportar 2,9 puntos por partido y 4,4 rebotes. Estos son los datos que la directiva del club ha estimado como bajo rendimiento por parte del pivot senegalés y, tras los malos resultados del equipo en los últimos partidos disputados, han decidido prescindir del jugador que llegara a Alcázar en el mes de octubre, empezada la temporada de EBA.
Se lo comunicaban a principios de semana, después de entrenar con su equipo el lunes. Una decisión que ha molestado al jugador que «no se lo esperaba» y que no ha tenido la oportunidad de mostrar su valía, como él mismo ha transmitido a los medios. Seck asegura que la directiva «está metiendo mucha presión» al entrenador, Nico Fernández que, a su vez, se la traslada a todo el equipo. Presión que el pivot senegalés «no entiende» porque su visión es la de «disfrutar» del baloncesto. «Nos ponen nerviosos» -aseguraba. A pesar de su malestar, no tiene más que buenas palabras para la afición alcazareña, de la que le hubiera gustado despedirse.
Ahora, el club deberá buscar un nuevo jugador para reforzarse y mejorar su situación en la liga.

































































