El partido comenzó con un Soliss Alcázar Basket muy acertado en el tiro, colocando un primer parcial de 6-2 en el marcador. Albacete Basket no se vino abajo y logró equilibrar el marcador, e incluso irse 15-17 al final del primer cuarto.
El segundo cuarto fue dominado por los albaceteños, que abrían los primeros parciales amplios en el marcador, para marcharse 36-42 al descanso, tras una canasta sobre la bocina de Pape Mbaye.
En la primera parte se vio un equipo visitante muy equilibrado, dominando el juego interior y con una buena selección de tiro más allá de los 6,25. Por su parte, los alcazareños tiraron de orgullo para no perder la cara al encuentro.
La segunda parte comenzó con un incidente poco habitual, la lesión de uno de los árbitros, que obligó a parar el partido durante cinco minutos.
El partido se reanudó con un parcial de 2-6 que colocaba a los visitantes con diez puntos de ventaja. Los alcazareños se precipitaron en exceso en ataque, lo que impidió que se acercaran en el marcador. El luminoso mostraba un 47-58 al final del tercer cuarto.
En el último cuarto los decibelios subieron en el Díaz Miguel, y Soliss Alcázar Basket, llevado en volandas por su púbico y con más agresividad defensiva, se acercó en el marcador hasta colocar un 65-66 a falta de 3:48 para el final, con un triple de Luis Castellanos que daba esperanzas a una afición enfervorecida.
Pese al empuje local, la consistencia defensiva y el acierto en ataque de los visitantes evitó que la remontada se consumara, lo que no impidió que el público alcazareño se fuese satisfecho del pabellón.
Poco a poco la afición se siente identificada con un equipo que lucha y no se viene abajo en ningún momento. Un partido de 10 con un público de 11.

































































