Al saltar la alarma, entendemos que volvieron por sus pasos, no llevándose nada de dicha sala ni removiendo nada, ya que pensamos que su objetivo no era esta dependencia, rompiendo las ruedas de un archivador sobre el que saltaron para entrar y salir de la habitación».
Así, el concejal citó al menos tres robos sucedidos en los últimos 10-15 años «entrando en la biblioteca en una ocasión; la segunda en el consistorio a varias habitaciones llevándose algunos ordenadores; y la última desde el tejado al archivo del Ayuntamiento». Desde entonces se incrementaron las medidas de seguridad en todas las dependencias, con el fin «de que ocurra como en esta ocasión y evitemos estos desagradables actos».
El mismo día del robo, y al ser un edificio público, por la vía de urgencia, la aseguradora repuso todos los desperfectos para mayor seguridad de dichas dependencias.



































































