Así el primer movimiento versó sobre las Recreaciones renacentistas del Quijote, interpretándose entre otros, el «Caballero de Aventuras» siendo música anónima o recitando poesía del Cancionero Musical Casa de Medinaceli. El segundo movimiento trató una visión del «Quijote dentro del nacionalismo español» interpretando, por ejemplo, «El retablo de Maese Pedro» de Manuel de Falla. El tercer movimiento titulado «El Quijote en el siglo XX» contó, entre otros, con la interpretación de «Canciones y Danzas para Dulcinea» de Antón García Abril.



































































