Alcázar de San Juan ha vuelto a vivir con intensidad la mañana del Domingo de Ramos, una de las jornadas más esperadas de su Semana Santa, marcada por la tradicional Entrada de Jesús en Jerusalén y el ambiente festivo y familiar que llena las calles de la localidad.
La celebración ha comenzado en el interior de la Parroquia de Santa Quiteria, donde ha tenido lugar la bendición de los ramos, dando paso posteriormente a la salida procesional de “La Borriquilla”, organizada por la propia parroquia. El paso de Jesús en la Borriquilla ha recorrido las calles acompañado por numerosos niños ataviados de hebreos, así como fieles, devotos, representantes de hermandades y autoridades, todos ellos portando palmas y ramas de olivo.
Como es tradición, la procesión ha contado con el acompañamiento musical de la Agrupación Musical Jesús del Perdón de Alcázar de San Juan, que ha puesto sus sones a una mañana cargada de simbolismo y alegría.
Este año, además, la salida ha estado marcada por un tono especialmente emotivo, ya que la carroza ha lucido un crespón negro en señal de luto por el reciente fallecimiento Ángel Ramos, un miembro muy querido de la Hermandad de San Sebastián, estrechamente vinculado tanto a la parroquia como a esta procesión, donde desempeñaba un papel fundamental en la organización y dirección del paso. Un recuerdo que ha estado muy presente entre los asistentes en una jornada que ha unido tradición, fe y memoria.















Domingo de Ramos en Alcázar










































































