El Pabellón Municipal de Quintanar de la Orden acogió este sábado 11 de abril la celebración del XXII Encuentro de Encajeras “Villa de Quintanar”, una cita ya consolidada que volvió a poner en valor la tradición, la cultura y el arte del encaje de bolillos.
Organizado por la Asociación de Encajeras de la localidad, con la colaboración del Ayuntamiento, el evento reunió a más de 300 participantes, reflejando el creciente interés que despierta esta actividad artesanal año tras año. Aunque la mayoría de asistentes eran mujeres, también se registró la presencia de hombres interesados en conocer y aprender esta técnica tradicional.
Hasta la localidad toledana se desplazaron asociaciones y grupos procedentes de distintos puntos de Castilla-La Mancha, así como de la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia, favoreciendo el intercambio cultural y el enriquecimiento entre participantes.
El encuentro contó con la presencia institucional del primer teniente de alcalde, Florencio Toldos, acompañado por varios concejales de la Corporación municipal. Durante su visita, la concejala de Cultura, Mª Carmen Vallejo, agradeció la implicación de las encajeras y destacó la importancia de mantener vivas estas tradiciones, subrayando el esfuerzo organizativo de la asociación local.
La jornada se estructuró en dos espacios diferenciados: una zona de venta con puestos llegados de distintas comunidades autónomas, donde se ofrecían materiales y productos relacionados con el encaje, y un área de trabajo donde las encajeras mostraron en directo su destreza, elaborando piezas únicas con paciencia, creatividad y precisión.
Sobre las mesas, almohadillas, alfileres, hilos y bolillos dieron forma a una amplia variedad de creaciones, desde abanicos y guantes hasta manteles y monederos, evidenciando la riqueza y versatilidad de este arte.
La Asociación de Encajeras de Quintanar, integrada por unas 40 mujeres, se reúne semanalmente para practicar esta técnica y participa de forma habitual en encuentros similares en otras localidades. Su presidenta, Beni Viller, animó tanto a jóvenes como a mayores a iniciarse en esta actividad con el objetivo de garantizar el relevo generacional y preservar una tradición centenaria.




































































