El presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, y la vicepresidenta primera, María Jesús Pelayo, han presidido esta tarde el acto de proclamación de 39 Fiestas de Interés Provincial en 34 municipios ciudadrealeños. De ellas, 27 cuentan exclusivamente con la declaración de Interés Turístico Provincial, 9 tienen la consideración de Interés Turístico Regional y han recibido además el reconocimiento provincial, y 3 están declaradas de Interés Turístico Nacional y han sido igualmente reconocidas en el ámbito provincial.
Valverde ha recordado que, desde el inicio de la legislatura, la institución provincial ha tenido claro que la provincia de Ciudad Real cuenta con un enorme potencial turístico y cultural que, en muchas ocasiones, no ha sido suficientemente valorado por sus propios habitantes, pese a ser muy apreciado por quienes la visitan. En este sentido, ha destacado la riqueza gastronómica, el patrimonio natural y cultural y la importancia de la historia como elementos vertebradores del territorio.
Ha indicado que la estrategia de promoción turística de la Diputación se articula bajo el paraguas de “Sabor Quijote”, señalando que la figura de Don Quijote actúa como elemento integrador de toda la provincia. “El Quijote está en toda Ciudad Real”, ha afirmado para remarcar , acto seguido, su presencia en diferentes comarcas y su papel como referente cultural universal vinculado especialmente a nuestro territorio.
Ha dicho Valverde, tras mencionar el trabajo del área que gestiona la vicepresidenta María Jesús Pelayo, que esta estrategia, junto a otros proyectos como el Geoparque Volcanes de Calatrava, los planes de sostenibilidad turística y el impulso a iniciativas vinculadas al turismo, ha contribuido a que la provincia haya sido en 2025 la que más ha crecido en número de visitantes y pernoctaciones en el ámbito del turismo rural. Un crecimiento que, según ha indicado, es fruto del trabajo conjunto de administraciones y del tejido empresarial, que ha sabido ver en el turismo una oportunidad de desarrollo económico.
Por otro lado, ha hecho referencia a que el Área de Impulso Cultural y Turístico ha encargado a la Universidad de Castilla-La Mancha la elaboración de un plan estratégico, cuyos primeros datos se dieron a conocer en FITUR, confirmando el creciente peso del sector turístico en la economía provincial, complementando al sector primario y agroalimentario.
Valverde ha explicado cómo surgió la idea de reconocer las numerosas manifestaciones festivas singulares que existen en la provincia y que, en muchos casos, resultan desconocidas fuera de sus localidades de origen. Ha señalado que existen celebraciones de gran valor cultural y atractivo que no han contado con la visibilidad necesaria, a pesar de su singularidad.
Y ha puesto ejemplos de fiestas y tradiciones que, incluso para muchos habitantes de la provincia, eran desconocidas, y ha defendido la necesidad de “singularizarlas, reconocerlas y convertirlas en un valor añadido para la atracción cultural y turística”. Ha subrayado especialmente la importancia de este reconocimiento en municipios pequeños, donde estas celebraciones pueden convertirse en una oportunidad de desarrollo.
Ha asegurado que entre el 70 y el 80 por ciento de los municipios de la provincia tienen menos de 2.000 habitantes, por lo que este tipo de iniciativas contribuyen no solo a reforzar la identidad local, sino también a generar crecimiento y oportunidades en el medio rural.
Ha incidido, igualmente, en que estas declaraciones suponen también un reconocimiento al trabajo de generaciones que han mantenido vivas estas tradiciones, algunas con orígenes que se remontan a los siglos XIV, XV o XVI, y otras desarrolladas más recientemente, pero todas igualmente relevantes.
Como ejemplo, ha hecho referencia a la Ruta de la Pasión Calatrava, que aspira a ser reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional, recordando que hace apenas 25 años no contaba con ningún tipo de reconocimiento. Ha señalado que el cambio se ha producido cuando los propios habitantes han tomado conciencia del valor de sus tradiciones, lo que ha permitido convertirlas en un importante recurso turístico.
Ha señalado que esta celebración ha pasado de ser un evento de retorno familiar a convertirse en la semana de mayor actividad turística de la comarca, con una ocupación prácticamente completa de los establecimientos hosteleros, lo que evidencia el potencial de estas manifestaciones como motor económico y turístico.
Valverde ha indicado que el objetivo de estas declaraciones ha sido precisamente poner en valor las tradiciones, las raíces y la identidad de los pueblos, al tiempo que se generan sinergias que permitan dar a conocer estas fiestas y crear oportunidades en torno a ellas.
Ha detallado que han sido 39 las fiestas reconocidas en esta primera convocatoria, a partir de un total de más de 60 solicitudes, destacando el trabajo técnico realizado para garantizar un proceso objetivo, riguroso y serio. Asimismo, ha avanzado que se ofrecerá la posibilidad de incorporar nuevas fiestas en futuras convocatorias.
No ha dudado en mostrar su convencimiento de que la Diputación reforzará las acciones de promoción para dar mayor visibilidad a estas celebraciones, con el objetivo de que sean cada vez más conocidas y reconocidas.
Finalmente, ha agradecido el esfuerzo de quienes mantienen vivas estas tradiciones y les ha felicitado por el reconocimiento recibido, animando a todos los presentes a participar en estas celebraciones para contribuir a su difusión y consolidación.
Tradición, historia e identidad
Por su parte, la vicepresidenta primera de la Diputación de Ciudad Real, María Jesús Pelayo, ha comenzado su intervención dirigiéndose a alcaldes, concejales, representantes institucionales y del ámbito empresarial, así como a asociaciones, hermandades, cofradías y vecinos, a quienes ha señalado como “los verdaderos protagonistas” del acto.
Ha destacado que la actuación de Los Auroros de Agudo, con la que se ha iniciado el evento, “no ha sido solo principio de este acto, sino la mejor forma de entender lo que hoy estamos celebrando”, al concentrar en una sola expresión “tradición, historia e identidad” que han sabido mantenerse vivas durante siglos.
En este sentido, ha explicado que el programa impulsado por la institución provincial busca reconocer aquello que ya tiene valor por sí mismo, pero que merece ser visibilizado, protegido y proyectado como corresponde. “Hoy no estamos hablando solo de fiestas, estamos hablando de la memoria de nuestros pueblos, de cómo generaciones enteras han transmitido sus costumbres, sus creencias y su manera de vivir”, ha afirmado, subrayando que cada manifestación reconocida constituye “una historia colectiva y una seña de identidad de lo que somos como provincia”.
Pelayo ha puesto en valor el trabajo que hay detrás de estas celebraciones, destacando el compromiso de ayuntamientos, asociaciones, comunidades y vecinos que dedican esfuerzo e ilusión para que las tradiciones sigan adelante. “Hoy lo que hacemos es daros las gracias y reconocer públicamente ese esfuerzo”, ha señalado, añadiendo que este programa nace con ese objetivo, pero también con una clara vocación de futuro.
Asimismo, ha incidido en que el proceso se ha llevado a cabo con rigor, evaluando cada solicitud con criterios claros, porque —ha indicado— “un reconocimiento como este tiene que ser serio y estar a la altura de lo que representáis”. El resultado, ha añadido, es “un mapa de la provincia que habla por sí solo”, con manifestaciones que en muchos casos cuentan con siglos de historia y continúan plenamente vivas.
La vicepresidenta primera se ha referido también a la imagen que acompañará al programa, destacando que refleja fielmente la identidad de la provincia al combinar elementos como la artesanía de los trajes tradicionales, los molinos de viento y un símbolo universal como la bacía de Don Quijote, lo que permite “unir en una sola imagen lo local con lo universal, lo que somos en nuestros pueblos con aquello por lo que se nos reconoce en todo el mundo”.
En esta línea, ha subrayado la diversidad de las tradiciones ciudadrealeñas, desde la sobriedad de la Semana Santa hasta la alegría del Carnaval, pasando por la fuerza de las hogueras o el arraigo de las celebraciones populares, todas ellas reflejadas en una imagen que “no solo nos identifica, sino que también nos representa”.
Pelayo ha señalado que estas fiestas permiten entender la riqueza y autenticidad de la provincia, destacando que “hay cosas que no se pueden explicar solo con palabras, hay que verlas, escucharlas y vivirlas”, y ha afirmado que este proceso demuestra que los pueblos son “el corazón de nuestras raíces”.
Asimismo, ha puesto el acento en el papel del medio rural, recordando que la mayoría de estas celebraciones pertenecen a municipios pequeños que han sabido conservar con más fuerza su identidad. Por ello, ha afirmado que apoyar estas fiestas es también apoyar al medio rural, generar oportunidades y contribuir a que los pueblos sigan teniendo vida.
La vicepresidenta ha explicado que el reconocimiento otorgado no lleva asociado un premio económico, pero sí “algo fundamental”: el respaldo a las tradiciones, la preservación de la historia y el cuidado del futuro. En este contexto, ha señalado que el azulejo que recibirán los municipios simboliza este reconocimiento, ya que estas fiestas pasan a formar parte de la imagen turística de la provincia y de su proyección exterior.
Finalmente, ha asegurado que este acto supone “un paso importante que no termina aquí”, sino el inicio de un camino que se seguirá ampliando y consolidando en los próximos años con nuevas acciones de difusión. Ha concluido anunciando que, tras la proyección de un vídeo sobre la diversidad y riqueza de las fiestas, el acto se cerrará con la actuación de los mayos de Puebla de Don Rodrigo, recordando que estas celebraciones “no son solo pasado, sino también presente y futuro” gracias a quienes las mantienen vivas.
Un rico patrimonio identitario
Entre las fiestas declaradas de Interés Turístico Regional y ahora también reconocidas en el ámbito provincial figura, en Alamillo, la Confección de Judas y Muñecas, una tradición elaborada por los vecinos que simboliza la muerte del invierno y la resurrección de la primavera, representando el judas al invierno y las muñecas a la nueva estación. Se celebra entre el Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección. En Alcázar de San Juan, la fiesta de Moros y Cristianos, declarada de Interés Turístico Regional, conmemora la historia medieval de la localidad a través de desfiles espectaculares y vestimentas tradicionales. En Daimiel, la Semana Santa, también declarada de Interés Turístico Regional, comienza desde el Miércoles de Ceniza, tanto en su dimensión litúrgica como con la presentación de la Revista de Semana Santa y los premios de fotografía y pintura. La localidad cuenta en la actualidad con nueve cofradías y procesionan más de 8.000 hermanos, destacando la posibilidad de contemplar el orden cronológico de la Pasión de Cristo como uno de sus elementos más diferenciadores.
También tiene la consideración de Interés Turístico Regional la Noche de la Harina y la Pinta de la Caridad, de Fuente el Fresno, que se celebra del 19 al 24 de mayo. Los mayordomos son vecinos del municipio que ofrecen su trabajo durante las ferias y fiestas en honor a Santa Quiteria; son puestos voluntarios que se solicitan ante la hermandad con un máximo de cuatro al año. La Pinta de la Caridad constituye el acto de inicio de la mayordomía y, durante la noche del 19 al 20 de mayo, se abren los salones para que todos los vecinos acudan a hacer la caridad, recomendándose asistir con ropa que pueda ensuciarse con harina. En Piedrabuena, las Cruces y Mayos, declaradas de Interés Turístico Regional y celebradas del 1 al 15 de mayo, comienzan a las doce de la noche del 30 de abril, cuando los grupos de mayeros cantan el mayo a la Virgen dando entrada al mes y a la festividad, símbolo de pureza y florecimiento de los campos. Realizadas en interiores de casas o en antiguas cuevas, se distinguen dos tipos de cruces: las de brezo, elaboradas con elementos naturales como la flor púrpura y blanca del brezo, y aquellas que se disponen en altares de musgo y piedra por los que desciende el agua, generando una escenografía natural. En Porzuna, el Corpus Christi, declarado de Interés Turístico Regional, tiene como rasgo más distintivo la ancestral danza de doce danzantes, vestidos con indumentaria típica, que bailan de espaldas frente a la custodia al compás de las castañuelas durante toda la procesión.
En Santa Cruz de Mudela, la Romería de Nuestra Señora de las Virtudes, declarada de Interés Turístico Regional, se celebra el 8 de septiembre. La imagen, portada en su trono por la hermandad de la Virgen, parte desde la Ermita de San José hasta el Santuario Plaza de Toros de Nuestra Señora de las Virtudes, precedida por la banda de música. En esta romería se une de forma singular la celebración religiosa con el festejo taurino en una costumbre secular. En Torrenueva, la fiesta de La Borricá, también declarada de Interés Turístico Regional, se celebra el martes de Carnaval. Tras acogerse al favor de las benditas ánimas del purgatorio, un vecino hace la promesa de sacar la bandera, de fondo negro y adornada en su centro con una calavera. El día de la Borricá, el promesante coloca la bandera en el balcón de su casa a las 8 de la mañana, con el primer toque de ánimas, y permanece allí hasta las 2 de la tarde, cuando tras la misa de ánimas se produce el segundo toque. En ese momento la bandera es descolgada por la persona que se acogió a la intercesión de las ánimas junto a la persona beneficiada por ellas. Después, los jinetes recorren a caballo las calles y ermitas del pueblo, haciendo paradas en la casa del abanderado, donde se ofrece limonada o refresco. A la caída de la tarde, las campanas llaman al ofertorio y, con recogimiento y emoción, en la puerta del señor cura y en presencia de las autoridades, el abanderado y su familia besan la bandera y la entregan junto con un donativo. Completa este grupo el encierro al estilo fernanduco de Fernán Caballero, que se celebra el 30 de agosto y reproduce el modelo pamplonés con la peculiaridad de cerrarse en dos bocacalles.
Entre las fiestas declaradas de Interés Turístico Nacional y ahora también reconocidas en el ámbito provincial destacan tres celebraciones. En Alcázar de San Juan, el Carnavalcázar sobresale por celebrarse durante la Navidad, siendo el entierro de la sardina uno de sus actos más simbólicos. En Miguelturra, el Carnaval, declarado de Interés Turístico Nacional, se presenta como una fiesta que ha superado tristezas, prohibiciones y dictaduras y que sigue viva porque es la fiesta de todos. Son días de papelillos, disfraces, bailes, broma inteligente y una celebración integradora en la que destacan el concurso de fruta en sartén, los concursos de trajes para el Museo del Carnaval, la carrera de máscaras, el concurso de chirigotas, el concurso de drag queen y el desfile de murgas, comparsas y carrozas del Domingo de Piñata. En Pedro Muñoz, la Fiesta del Mayo Manchego, declarada igualmente de Interés Turístico Nacional y celebrada entre finales de abril y mayo, mantiene viva la tradición de la ronda pedroteña a las mujeres al inicio de la primavera. Su origen está en la ronda que los jóvenes hacían a las mujeres de la localidad como forma de cortejo, y su momento central tiene lugar en la noche del 30 de abril.
La novedad principal del acto ha sido el reconocimiento de 27 fiestas con declaración exclusivamente de Interés Turístico Provincial, repartidas entre distintos municipios de la provincia. En Agudo ha sido reconocida la fiesta de Los Auroros, consistente en el canto de coplas a la Virgen del Rosario desde primeras horas de la mañana, entre las 4:30 y las 6:30 horas, con la singularidad de conservar letras documentadas desde 1575. En Albaladejo se ha distinguido la Carrera del Niño, que se celebra el Domingo de Resurrección. A las 8 horas sale el Resucitado corriendo por toda la localidad y por el campo limítrofe, hasta las 10 horas, cuando tiene lugar el encuentro en la plaza con la Virgen; entonces se le quita el manto negro de luto y se le coloca el blanco en señal de celebración por la Resurrección de su Hijo.















































































