Durante los días 22, 23, 29 y 30 de diciembre, el Centro Cívico Príncipe de Asturias de Quintanar de la Orden se convirtió en un espacio de aprendizaje, creatividad y diversión para los más pequeños. Gracias al Plan Corresponsables y a la Concejalía de Familia para la Conciliación, se desarrollaron tres talleres pensados para facilitar la conciliación familiar en unos días sin actividad escolar y al mismo tiempo, ofrecer a los niños y niñas actividades educativas y lúdicas.
Uno de los cursos fue el “Taller de diseño de Navidad con lana”, impartido por Camelia Precupas, profesora de educación plástica; Lola Vaquero, periodista y promotora cultural y Vicen Ballesteros, educadora social. En este taller, los participantes realizaron manualidades utilizando hilo de lana y lana picada, creando diferentes diseños navideños como Papá Noel, muñecos de nieve o cuadros con adornos festivos, siempre con libre elección. Esta actividad permitió a los más pequeños desarrollar la motricidad fina, estimular la creatividad y la fantasía y coordinar mente, vista y tacto a través de técnicas versátiles y divertidas.
Otro de los talleres fue el de “Gestión de las emociones y habilidades sociales”, impartido por el gabinete psicopedagógico Diver Edu de Quintanar de la Orden. En él, los niños compartieron emociones y sentimientos, aprendiendo a identificar cómo se sentían en su día a día y a expresar sus vivencias a través del tablón de las emociones. Mediante dinámicas como el círculo de la amistad, el baile de estatuas emocionales y la resolución conjunta de conflictos, trabajaron la empatía y el respeto. Además, elaboraron un diario de las emociones, decoraron su termómetro emocional y descubrieron cuentos que les enseñaron herramientas para gestionar sus sentimientos.
El último taller fue el “Taller de cocina” de galletitas navideñas, impartido por la Asociación Educativa Brújula Dorada de Puebla de Almoradiel. Ataviados con gorro y delantal, los niños conocieron los ingredientes y materiales necesarios para elaborar las galletas. Tras mezclar los ingredientes los niños quedaron asombrados al ver la masa que se formó. Después cada participante creó sus propias galletas y mientras unas monitoras las horneaban otras les hacían diferentes juegos relacionados con la alimentación. Una vez horneadas cada niño decoró sus propias galletas, que finalmente envasaron para llevar a casa.
Sin duda, tres talleres muy enriquecedores que combinaron aprendizaje, convivencia y espíritu navideño.




































































