El grupo municipal de UPyD considera este plan, en nota de prensa, «como una auténtica intervención a escala local, como la que ha podido sufrir Grecia por parte de la UE y no precisamente por su buena gestión. El Ayuntamiento de Tomelloso ha perdido autonomía de gobierno para los próximos 10 años porque no le ha quedado otra salida si quería pagar la deuda que tenía contraída con proveedores desde junio del año pasado. Así, sobre el departamento de intervención ha recaído la responsabilidad de decidir objetivamente los recortes a aplicar sobre cada una de las partidas, y colocar un rígido arnés a toda la gestión económica, en especial de los presupuestos de los próximos 10 años.
Esta circunstancia debería hacer sonrojar a cualquier gobernante porque dicta importantes directrices en materia económica, limita la capacidad de tomar decisiones y adquirir compromisos con los ciudadanos en el futuro. De hecho otros alcaldes del PP, como el Alcázar de San Juan han manifestado orgullosos su independencia al no necesitar recurrir a este plan. Además, la necesidad de aplicar este plan, pone en evidencia la falta de previsión y la irresponsabilidad de la gestión de Carlos Cotillas, tal y como pone de manifiesto el propio plan, que en su análisis de la situación actual del Ayuntamiento, destaca:
LA SOBREDIMENSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE PERSONAL PARA LOS TIEMPOS QUE CORREN
La reducción de 2’5 millones, en la partida de impuestos indirectos. Esto es, el desinfle de la burbuja inmobiliaria, es decir un acumulado de 10 millones en cuatro años que evidencia que no se ha sabido aprovechar la época de vacas gordas y adaptarse a la nueva situación.
Un aumento de la deuda a corto plazo del 287% ( de 1.935.000 a 7.500.00 ) desde 2009. Haber alcanzado el techo de endeudamiento a largo plazo al haber superado el 75% de los ingresos corrientes. ( más de 15 millones ). Es decir no podemos pedir más prestamos ni este año, ni el año que viene.
Este plan contempla una serie de medidas que se habrán de aplicar y que este grupo municipal califica de inevitables, pero que deberían haberse aplicado hace tiempo por considerarlas de sentido común. Se podría calificar la gestión de Carlos Cotillas como “de mal estudiante” que deja para el último momento y cuando ya es irremediable, la aplicación de medidas correctoras del rumbo, obligado por unas circunstancias que no dejan otra alternativa.
Implantación de una contabilidad basada en costes. Cambios en los modelos de organización del personal. (Reubicación del personal)
Implantación de la administración electrónica
Constitución de una central de compras al mayor. Eliminación de media liberación.
En este apartado hay que destacar la subida generalizada de las tasas para estos próximos 10
años.
En definitiva, nos encontramos con que Intervención le ha dado un tirón de orejas al equipo de gobierno y le ha apretado las clavijas para los próximos 10 años. Muy bien no lo ha tenido que hacer. Y mientras tanto se convocan oposiciones.
En este contexto resulta cuanto menos sorprendente que a contracorriente de lo que están haciendo otras administraciones, se convoquen oposiciones para el Ayuntamiento como ha ocurrido hace unas semanas para 2 plazas de administrativos, 1 arquitecto y 1 aparejador».





































































