No podemos tolerar que ningún cargo público realice comentarios de inusitada violencia verbal contra las mujeres, ni que estos comentarios queden en la impunidad más absoluta siendo olvidados a los pocos días y sin que vayan seguidos de la inmediata dimisión de quien los pronuncia.
El comentario realizado no tiene lugar de manera aislada como un incidente particular que haya tenido lugar por error, y es por eso que no lo consideramos un comentario “poco afortunado” porque es mucho más que eso. Si queremos vidas libres de violencias de todo tipo, hemos de comenzar a condenar cualquier comentario, actitud o desprecio machista, por razón de sexo, orientación sexual o identidad de género. La normalización de estas actitudes en los espacios que habitamos son harto peligrosas porque legitiman un sistema heteropatriarcal en el que más de la mitad de la población está siendo discriminada por el hecho de ser mujer.
En lo que va de año en nuestro país han sido 16 las mujeres víctimas de violencia machista. Y pese a que los asesinatos por violencia de género son la parte visible de la brutalidad ejercida por el heteropatriarcado las violencias contra las mujeres forman parte cotidiana de nuestras vidas, situación que debemos revertir de forma tajante. En esta coyuntura las administraciones que debieran representarnos no pueden hacer oídos sordos a la situación porque son continuos e impunes los comentarios públicos realizados en nuestro país.
Nos estamos refiriendo a las frases que han saltado a la prensa, por poner sólo algunos ejemplos: «si no tienes trabajo, métete a puta» pronunciada por un edil de Villarrobledo; «si quieres que se mantenga el comedor infantil, págalo de tu bolsillo» pronunciada por el alcalde de Malagón; «las mujeres están más elegantes cuanto más desnudas» del alcalde de Granada; y la última citada del alcalde del municipio de Cuenca.
Y por todo lo expuesto no sólo instamos a esta persona a la dimisión, porque es determinación que habría debido de llevar a cabo de manera automática e inmediata, sino que creemos totalmente insuficientes las “disculpas” que ha pronunciado. Una disculpa no es tal si no se reconocen las razones. Una disculpa peca de hipocresía y vacuidad si no existen repercusiones algunas.
Nuestros y nuestras responsables políticos han de ganarse la confianza depositada por la ciudadanía comenzando por asumir las consecuencias, reconociendo de forma pública que se ha vulnerado el derecho a la igualdad de trato por razón de género (incurriendo en una falta grave machista). Las y los responsables políticos han de asegurar que existe la posibilidad de erradicar totalmente estas actitudes y han de comprometerse públicamente a implementar políticas que, frente a las ofensas, ofrezcan educación y voluntad de cambio.
Desde la asunción de los postulados feministas en Podemos y desde el respeto más absoluto a los Derechos Humanos, exigimos la rectificación pública y la reparación del daño moral causado a esta persona en particular, así como a todas las mujeres y a toda la población en general, llamando a toda la sociedad a que se sume al rechazo rotundo de violencias de todo tipo.
Porque con estos comentarios se reproducen y asientan patrones machistas en los espacios públicos y porque repetimos, no es un incidente aislado, sino que forma parte de una cuestión más profunda y compleja.
Es fundamental el compromiso con el cambio así como con los valores de respeto e igualdad. Porque sin feminismo no habrá democracia real. ¡Juntas y juntos Podemos!






































































