El concejal de Seguridad y Pedanías, Julián Mateos, ha subrayado este lunes la situación de tranquilidad que ha caracterizado este año a la campaña agrícola de Cinco Casas tras la decisión de los ayuntamientos de Alcázar de San Juan y de la propia Eatim, junto a la Subdelegación del Gobierno, de prohibir la acampada de trabajadores temporeros que se ha venido produciendo desde hace años en un pinar cercano a las vías del tren.
Según recordó Mateos, finalizada la campaña de 2011 se tomó la decisión de acabar con una acampada que generaba problemas de insalubridad e inseguridad tanto para los vecinos de Cinco Casas como para los propios temporeros, que vivían en condiciones indignas y que estaban acompañados por menores de edad (54 el año pasado).
De esta forma, los consistorios de Alcázar y Cinco Casas se pusieron en contacto con los vecinos, los sindicatos agrarios y los empleadores, y se decidió vallar el perímetro del pinar utilizado para las acampadas, se habilitó el albergue de la Eatim y se determinó que los empleadores debían preocuparse por que sus trabajadores temporeros tuvieran un sitio donde vivir durante la campaña.
Julián Mateos valoró con una gran satisfacción el éxito de estas medidas que, además, han supuesto un importante ahorro económico, dado que el año pasado hubo que invertir unos 85.000 euros en limpieza, seguridad e instalación de módulos de aseo en la zona de acampada. El concejal también quiso agradecer la participación de la Policía Local, la Nacional, la Guardia Civil y Cruz Roja.
Por su parte, el alcalde de Cinco Casas, Miguel Ángel Rosado, indicó que el albergue, que cuenta con 30 plazas, ha estado durante toda la campaña al 95 por ciento de su capacidad y aún hoy sigue alojando a algunos trabajadores; además, han contado con seis casas alquiladas que han ocupado una media de siete personas cada una; y dos agricultores han ofrecido propiedades suyas donde se han alojado unas 75 personas. Por ello, Rosado agradeció la colaboración de los empresarios agrícolas, que “han entendido que los temporeros necesitaban un sitio digno”.









































































