El vicepresidente responsable de la gestión del área de Economía en la Diputación de Ciudad Real, Antonio Rodríguez, ha reiterado esta mañana que los Presupuestos aprobados el viernes por el Pleno, con el voto en contra del grupo popular, son los mejores de la historia de la institución provincial a pesar de la crisis. Rodríguez ha añadido que las apreciaciones de la oposición relativas a que son sectarios, clientelistas y poco municipalistas obedecen una estrategia política y no a la rigurosa realidad que evidencia un documento que supone la salvación de los ayuntamientos de la provincia, «porque la Diputación no sólo es la única que les da dinero, sino que ha aumentado las partidas pues, de no ser así, algunos corren el riesgo de desaparecer».
El vicepresidente de la Diputación ha asegurado que los Presupuestos no tienen color político y que el reparto de dinero a los ayuntamientos se hace atendiendo a criterios objetivos y de forma equitativa.
Rodríguez ha declarado, por otro lado, que el Presupuesto de la Diputación «es el más municipalista del Estado español, ya que casi el 60 por ciento del total está incluido en partidas que van destinadas a los pueblos de la provincia».
Ha indicado, por otra parte, que no entiende cómo se puede convocar a los medios de comunicación para criticar unos presupuestos que sólo han enmendado en un 1’6 por ciento, lo que evidencia, en su opinión, que están de acuerdo con el 98’4 por ciento restante. Entiende, por tanto, que el voto negativo «sólo se puede entender en el marco del establecimiento de una disciplina partidista». Añade, además, que la presentación de las enmiendas veinticinco y cinco minutos antes del comienzo del Pleno evidencia una clara intención de no llegar a acuerdos.
A juicio de Rodríguez es absolutamente incomprensible que el portavoz del grupo popular, «que es alcalde y conoce de primera mano como se está portando la Diputación con los ayuntamientos», critique unos presupuestos pensados en los que más sufren la crisis. Es decir, en los parados, en los que no tienen cubiertas las necesidades básicas y en los ayuntamientos, que no reciben ningún otro apoyo institucional.
Por eso considera que si hubiera hecho «un ejercicio de responsabilidad política con sinceridad y seriedad», habría aprobado los presupuestos y hoy debería haber comparecido no para criticarlos, sino «para pedirle a la Junta de Comunidades que les ayude de acuerdo con sus posibilidades presupuestarias, que son setenta veces mayores que las que acredita la Diputación de Ciudad Real».






































































